El boicot comercial y económico que ha sido ejecutado contra Qatar por varios países de su región, aseguran no será un impedimento para continuar construyendo todo lo necesario para que se celebre correctamente el mundial, así lo han afirmado las autoridades de Doha, que han detallado que los insumos para la construcción que les niegan sus vecinos serán provistos por otras naciones.
En ese sentido, Catar buscará conseguir insumos producidos en países ajenos al conflicto. Por ejemplo, el acero saudí será reemplazado por el malasio, mientras que Omán entregará materiales que, en principio, iban a proveer los Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, China aportará buena parte de los elementos que permitirán la construcción de las gradas.
“La Copa Mundial es un proyecto de vida o muerte para Catar. Es una cuestión de prestigio y de orgullo nacional”, asegura Abel Abdel Ghafar, del Brooking Doha Center.
Sin embargo, estos cambios han derivado en un aumento de los costos, proyectados inicialmente en 200,000 millones de dólares para los nuevos estadios, 35,000 millones para el metro y el sistema ferroviario junto a una nueva ciudad para 200,000 personas, además del retraso en algunos trabajos que, según Al-Thawadi, no afectarán el esquema general de las obras.
La crisis comenzó luego de que el 5 de junio pasado los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Baréin y Egipto rompieran relaciones diplomáticas con Catar, tras acusarlo de financiar a grupos terroristas. Otros países, aliados de Riad se sumaron luego a la medida, que el Gobierno de Doha califica de “injustificada”.

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