Parecía que no iba a llegar pero llegó. El juez federal, Claudio Bonadío, pidió el desafuero y arresto de la actual senadora, Cristina Fernández, viuda de Néstor Kirchner. Además, ordenó un embargo sobre ella de 50 millones de pesos (unos 2.88 millones de dólares).
La causa por «Traición a la patria», con origen en la emprendida por el difunto fiscal Alberto Nisman, explica la decisión del magistrado que considera, a la expresidenta, la cabecilla de una organización criminal destinada a encubrir a los autores del atentado a la AMIA (mutual israelí).
Bonadío ordenó algo parecido a una redada sobre algunos de los excolaboradores y ministros de la mujer que más poder concentró en la historia de Argentina. Los ahora procesado y entre rejas son: Carlos Zannini, exsecretario Legal y Técnico de los tres Gobiernos del matrimonio Kirchner, Luis D´Elía, ex piquetero y subsecretario de Tierras para el Habitat Social y Yussuf Khalil, presunto agente iraní e intermediario con el Gobierno de Teherán . El único que permanecía prófugo, aunque anunció que se entregaría a lo largo del día, era Fernando Esteche, exlider de Quebracho, organización de intereses oscuros especialista en agitación callejera. El exministro de Asuntos Exteriores, Ernesto Timerman, quedó bajo arresto domiciliario dado su delicado estado de salud. Procesados, con prohibición de salir de Argentina pero libres, quedaron el extitular de la Agencia Federal de Inteligencia, Oscar Parrilli; la exprocuradora del Tesoro, Angelina Abbona; y el diputado Andrés, alías «el cuervo», Larroque. A todos ellos, el juez los considera partícipes, en mayor o menor medida, del llamado Memorandum de Entendimiento con Irán cuyo objetivo -primero y final- sería conceder impunidad a los autores iraníes del atentado que, en 1984, dejó un saldo de 85 muertos y decenas de heridos. La contraprestación del por entonces Gobierno de Mahmud Ahmadineyad sería un intercambio de favores y beneficios económicos para Argentina.
Convulsionada Argentina con la noticia, la mayor sacudida, quizás, la produjo la petición del desafuero para su arresto, de la hoy senadora, Cristina Fernández de Kirchner. La ex presidenta está blindada por los fueros así que dependerá de la Cámara Alta que cumpla con la justicia o no. Federico Pinedo, titular del Senado, aseguró: «Vamos a estudiar el pedido de desafuero seriamente». Bonadío, como en su día Nisman, la considera presunta cabecilla de la red criminal que pretendía hacer borrón y cuenta nueva, con los responsables del mayor atentado cometido contra la colectividad israelí desde la segunda mundial.

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