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Parece que el audio, el debate y su intransigencia lo están hundiendo en caída libre. Primero el audio que se libero a los medios el pasado viernes donde el candidato republicano habla horriblemente y de forma soez y misógina sobre las mujeres y después un debate donde no pudo aclarar y defender su posición lo están acabando. Ahora, el constructor neoyorquino afronta una gigantesca ola de rechazos en el partido al que representa.
Tras un fin de semana frenético, con decenas de abandonos republicanos, un referente como Ryan ha anunciado no hará campaña con Trump y se dedicará a trabajar por conservar el control del Senado y la Cámara de Representantes. Trump replicó en su cuenta Twitter que “no debería perder su tiempo atacando al candidato republicano”, lo que muestra lo quebrada que está en estos momentos la formación. Pero Ryan no le ha retirado el apoyo, como sí han hecho otras figuras del partido, lo que significa que -formalmente- siendo su hombre para devolver al partido republicano a la Casa Blanca.
También sigue siendo el hombre de su número dos, el ultraconservador Mike Pence. El candidato a vicepresidente condenó las palabras pronunciadas por Trump sobre la forma de tratar a las mujeres –se jactaba de besarlas sin su consentimiento y de poder hacer cualquier cosa con ellas gracias a su fama-, pero la actuación del empresario en el debate del domingo por la noche en San Luis (Misuri) le reconcilió. “Felicidades a mi compañero Donald Trump por su gran victoria en el debate. Orgulloso de estar a tu lado”, dijo nada más acabar el duelo. “Ayer demostró que es un gran ganador”, dijo al día siguiente.
El sitio FiveThirtyEight, predice que solamente tiene un 16% de posibilidades de ganar cuando hace a penas un mes, tenía el 30%. Sin embargo, su rival, Hillary Clinton, sube rápidamente con un 84% posibilidades. Déjeme mencionarle que este sitio le ha atinado con sus predicciones políticas ya varias veces y tiene mucha certeza.

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