Las elecciones partidistas, las primeras que se efectúan en la época del presidente estadounidense Donald Trump, definirán a los candidatos republicanos y demócratas para ocho escaños abiertos en el Congreso federal y varias contiendas estatales de alto perfil.
Este martes comienza oficialmente la carrera por las elecciones legislativas de noviembre y Texas es el punto de arranque. Cuna de los conservadores por excelencia, los resultados de la votación temprana en el estado confirman los peores miedos de republicanos y alientan a demócratas en lo que se espera podría ser uno de los peores tsunamis políticos en el país.
Con mayor participación y con candidatos para casi todos los cargos en disputa, muchos de ellos mujeres, el Partido Demócrata espera ganar terrenos en este estado conservador, pese a que el presidente tiene respaldo de 83% de su base republicana.

“En un estado clave para los republicanos, los resultados de Texas son un referéndum hacia Trump y la manera en que ha dirigido al gobierno”, explicó a Univisión Noticias Mark Jones, analista político y profesor de Rice University.
Un récord de seis republicanos de Texas y dos demócratas se van del Congreso y en ambos partidos se disputan las candidaturas para suplirlos en las elecciones de noviembre.

Muchos de los escaños abiertos para el Congreso presentan tantos candidatos de ambos partidos que será prácticamente imposible que alguien gane la mayoría de los votos del martes, asegurando una segunda ronda de votación el próximo 22 de mayo.

El exalcalde demócrata de San Antonio, Julián Castro, pronosticó que las elecciones primarias de este martes en Texas serán la primera señal del crecimiento de la fuerza demócrata antes de las elecciones legislativas de 2018.

“Lo que vamos a ver el martes es una tremenda cantidad de entusiasmo demócrata”, dijo Castro, quien se desempeñó como secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano bajo el expresidente Barack Obama y está considerando su candidatura para presidente en la elección de 2020.

Los demócratas, que no han ganado ninguna elección estatal en Texas desde 1994, han alineado este año a una serie de candidatos para desafiar a los republicanos que ocupan los principales cargos en el estado.

La exsheriff del condado de Dallas, Lupe Valdez, encabeza las preferencias para obtener la nominación del Partido Demócrata a la gubernatura, al superar a contendientes como Andrew White, hijo del exgobernador de Texas, Mark White.

También el representante federal Beto O’Rourke, espera obtener la nominación demócrata para el senado federal, con la esperanza de derrocar al actual senador republicano Ted Cruz en noviembre próximo.

Además, en las primarias de este martes, los electores texanos votarán por una variedad de candidatos a cargos de elección, desde vicegobernador y otras posiciones, principalmente sheriffs, procuradores y jueces de condados.

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