Comineza el Regreso Desde la Luna

Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen contemplan un eclipse solar total desde el espacio y establecen un nuevo récord de distancia de 406. 771 kilómetros, la más lejana jamás alcanzada por un ser humano desde nuestro planeta.

Como era de esperar por parte de la NASA, la nave Orion perdió comunicación con la Tierra este martes a las 0. 44 hora peninsular española, al inicio de su sexta jornada de misión. “Estamos con vosotros, desde la Luna”, manifestó el astronauta Victor Glover, minutos antes de que se interrumpiera la señal de radio. “Los vemos al otro lado”, respondió el centro de control de misión en Houston a los astronautas. A la 1. 25 se restableció la señal y el video en vivo mostraba una inédita imagen de una pequeña Tierra emergiendo detrás de una gran Luna, por el lado opuesto al que había desaparecido anteriormente. Ambas parecían lunas en fase creciente.

El retorno a casa de Artemis 2 ha comenzado durante un periodo de silencio de 41 minutos, durante los cuales los cuatro astronautas han tenido la oportunidad de observar áreas de la cara oculta que jamás habían sido vistas por humanos. Además, a la 1. 00 alcanzaron el punto más cercano a la Luna durante su travesía y, dos minutos más tarde, consiguieron establecer un nuevo récord de 406. 771 kilómetros de distancia de la Tierra, el más grande alcanzado por un ser humano. Horas antes, previamente habían superado la marca anterior, que pertenecía a los astronautas de Apolo 13 desde 1970.

Además de haber capturado imágenes de regiones casi inexploradas, también experimentaron un eclipse solar total desde el espacio, aproximadamente una hora después de restablecer la comunicación con nuestro planeta. A las 2. 35, el Sol inició su ocultamiento detrás de la Luna y los astronautas debieron utilizar gafas de eclipse, al igual que cualquier persona durante la fase parcial de un eclipse solar. No obstante, este eclipse total, con una duración de 57 minutos—mucho más largo que cualquier eclipse en la Tierra—fue sumamente exclusivo. Solo los cuatro miembros de Artemis 2 pudieron observarlo, gracias a la posición particular de la Orion al dar inicio a su regreso a casa. Tras un día completo dedicado a la observación de la superficie lunar, el piloto de la nave, Victor Glover, expresó durante el eclipse: “Es la vista más extraña e irreal que hemos tenido hoy, con el resplandor de la Tierra iluminando casi toda la Luna”.
A pesar de que este retorno de astronautas a la Luna no implica un aterrizaje, representa una misión llena de “primeras veces” y nuevos récords. Los cuatro integrantes de la tripulación —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen—, al aventurarse completamente en la cara oculta de la Luna, se han convertido en las primeras personas en obtener una visión integral de ese hemisferio lunar, aunque solo podrán observar el 21% de su superficie, que es la parte actualmente iluminada. Debido a inconvenientes surgidos durante las pruebas anteriores al lanzamiento, la misión sufrió un retraso y se perdieron las oportunidades de lanzamiento en marzo, cuando había una mayor visibilidad del lado oculto.

A pesar de este contratiempo, causado por el despegue efectivo de la misión en la tarde del 1 de abril desde Florida (EE UU) —a las 0. 35 del día 2 en horario peninsular español—, los cuatro astronautas han sido los primeros en contemplar numerosos lugares de gran interés científico en la cara oculta. “Es una experiencia tridimensional, acompañada de la percepción personal, que nos brindará una comprensión mucho más profunda que muchas imágenes capturadas por sondas robóticas [que han registrado ya esas áreas del satélite]”, declaró Lori Glaze, administradora asociada de la NASA, en el último informe diario de la agencia antes del sobrevuelo lunar.

Este momento culminante de la misión, en la que la nave Orion ha orbitado la Luna, inició el lunes a las 20. 45 —hora de la península ibérica— y duró 6 horas y 35 minutos. Dado que se encuentran en una trayectoria de retorno libre que no demanda maniobras para girar y volver a la Tierra, los astronautas han podido dedicar ese tiempo a observar y capturar imágenes de la superficie lunar, enfocándose en un total de 35 sitios lunares elegidos por el equipo científico de la misión, con el cual han estado en contacto en tiempo real. Esta tarea se realizó en turnos de dos en dos: mientras uno tomaba fotografías, el otro observaba y describía lo que veía, mientras el resto del equipo se encargaba de preparar el siguiente bloque y de comunicarse con el centro de control de la misión de la NASA en Houston (Texas, EE UU).

Este representa uno de los principales objetivos científicos de la misión, un mar lunar que alberga un enorme cráter de impacto en su centro. En la Luna, Orientale se visualiza como un ojo de buey que, al estar situado entre la cara visible y la oculta, nunca había sido observado en su totalidad —de forma directa— por ser humano alguno. Los astronautas de las misiones Apolo volaban a una altitud tan baja al orbitar la Luna —a solo 110 kilómetros de altura— que al cruzar hacia la cara oculta solo podían vislumbrar pequeñas fracciones de su superficie; y, además, dado que se movían por el lado visible, en esos momentos el otro lado estaba casi completamente a oscuras.
Durante la fase intermedia del vuelo, esos 41 minutos sin contacto, la cápsula únicamente ha contemplado la cara oscura de la Luna. En ese momento, a una altitud mínima de 6. 545 kilómetros sobre la superficie lunar, los astronautas a través de las ventanales de la Orion han observado la Luna tan volumétrica como si estuvieran sosteniendo un balón de baloncesto con el brazo extendido. La estaban observando en tres dimensiones —con toda su topografía y sus sombras— y más de 50 veces mayor de lo que el resto de la humanidad la percibe desde la Tierra o desde la Estación Espacial Internacional.

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