Seis imágenes, algunas de carácter térmico y granuladas, casi espectrales, fueron suficientes para señalar el comienzo de una nueva fase. El Comando Sur de Estados Unidos publicó en su cuenta de X un breve clip en infrarrojo: un helicóptero en vuelo, la aeronave suspendida sobre un terreno no definido, soldados dirigiéndose hacia la puerta, la palabra unclassified (sin clasificar) superpuesta como sello. Con una estética de videojuego militar, Washington informó este martes sobre el inicio de colaboraciones militares con Ecuador en contra de «organizaciones terroristas» en el país andino. «Estas operaciones son un ejemplo claro del compromiso de sus aliados en América Latina y el Caribe para luchar contra el flagelo del narcoterrorismo», declaró un oficial estadounidense.
Por otro lado, en Ecuador, el silencio predomino nuevamente el miércoles. “Los pormenores de las operaciones de OFENSIVA TOTAL son confidenciales, para no obstruir acciones futuras”, declaró el Ministerio de Defensa tras la confusión inicial que asociaba este despliegue con otra operación del Ministerio del Interior en contra de una supuesta red relacionada con la mafia albanesa. “Estamos ingresando a una de las fases más cruciales y efectivas contra el crimen en nuestro país, y lo estamos llevando a cabo junto a nuestro aliado EE. UU. ”, agregó el comunicado militar, conciso y reservado.
El anuncio se realizó un día después de la visita a Quito del comandante del Comando Sur, Francisco L. Donovan, quien llevó a cabo una reunión confidencial con el presidente, Daniel Noboa, para discutir la cooperación en materia de seguridad. Este fue el segundo viaje regional de Donovan desde que asumió el cargo el 5 de febrero. El primero tuvo lugar en Venezuela tras la captura de Hugo Chávez y el restablecimiento de relaciones con el Gobierno de Delcy Rodríguez.
Noboa, quien ha mostrado afinidad por la política de mano dura de Donald Trump, ha abierto la posibilidad a una mayor presencia operativa estadounidense en suelo ecuatoriano. En diciembre, personal de la Fuerza Aérea de Estados Unidos arribó a Manta para una operación temporal junto a militares ecuatorianos, según comunicó la embajada estadounidense. La paradoja radica en que, en noviembre de 2025, el propio Noboa promovió una consulta popular para enmendar la Constitución y eliminar la prohibición de establecer bases militares extranjeras en el país. La respuesta fue un no contundente. El presidente, que hasta mediados del año pasado tenía altos índices de popularidad, experimentó su primer descalabro en las elecciones.
No obstante, la colaboración bilateral se sustenta en tres acuerdos firmados en 2023 por el entonces presidente Guillermo Lasso. El Acuerdo de Asistencia en Interceptación Aérea, el Estatuto de las Fuerzas y el acuerdo referente a Operaciones contra Actividades Marítimas Transnacionales Ilícitas. Estos instrumentos permiten realizar operaciones conjuntas contra el narcotráfico y otras economías criminales, especialmente en lo que respecta al control del tráfico marítimo y la detección de embarcaciones sospechosas en el Pacífico.
Después de la visita de Donovan, Noboa sorprendió al hacer un anuncio -sin que se haya publicado un decreto oficial- sobre el establecimiento de un nuevo toque de queda que comenzará el 15 de marzo en cuatro provincias costeras: Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas. Dado que se trata de operaciones de seguridad y militares, el término “reservado” acompaña cada uno de los movimientos realizados. El Ministro del Interior, John Reimberg, amplió estas declaraciones y advirtió a la ciudadanía que “es imperativo que permanezcan en sus hogares”. La restricción de circulación se implementará entre las once de la noche y las cinco de la mañana, conforme a lo que adelantó Reimberg. “Es imprescindible que la población se quede en sus casas. Es fundamental asestar un golpe contundente a las organizaciones criminales”, afirmó, sin detallar las excepciones que siempre se presentan en situaciones de limitación a la movilidad.
El sector comercial, agotado tras una serie de estados de excepción, prevé nuevos reveses que afectarán a las economías locales ya vulnerables. Desde que Noboa asumió la presidencia, ha declarado 17 estados de excepción. Las provincias costeras han estado bajo este régimen extraordinario durante gran parte de los últimos dos años. De acuerdo con el Observatorio Ecuatoriano de Conflictos, Guayas, Los Ríos, El Oro y Manabí han permanecido el 82% del tiempo del actual Gobierno bajo esta medida, sin que la violencia disminuya.
El año 2025 se cerró como el periodo más violento en la historia reciente del país, con 9,216 crímenes violentos, lo que equivale a una tasa de 50 homicidios por cada 100,000 habitantes. En provincias como Los Ríos y El Oro, donde la violencia se ha extendido y han emergido como nuevos centros del crimen organizado, las tasas alcanzan hasta 130 homicidios por cada 100,000 habitantes. Según Noboa, esta situación representa “la nueva fase del plan de seguridad” del Gobierno, en una lucha declarada contra el narcotráfico que incluye miles de operativos policiales y militares, cientos de detenidos en prisiones que enfrentan una crisis de hacinamiento, barreras térmicas y los decretos de excepción. No obstante, en las calles, las estadísticas siguen narrando una historia diferente.
