Al igual que Alabama, en Texas también existe una ley que permite la castración de delincuentes sexuales. La diferencia es que la ley texana establece que el procedimiento es quirúrgico por medio de la extirpación de los testículos y es opcional.

En el estado de Texas existe la castración para delincuentes sexuales, aunque es por medio de una cirugía para remover parte de los genitales masculinos mientras que con la recién aprobada ley en Alabama el procedimiento es a través de pastillas o inyecciones para disminuir el deseo sexual.

Fue en 1997 cuando los legisladores texanos promulgaron una ley sobre la castración quirúrgica para quienes han abusado sexualmente de niños. A diferencia de la ley obligatoria de Alabama, en Texas la castración es voluntaria y permanente, por eso desde que se implementó solo hay registro de tres convictos que se han sometido al procedimiento.

En Texas, hay varios requisitos que se deben cumplir antes de que el estado apruebe la castración, y esto incluye una evaluación mental y no es necesaria para obtener la libertad condicional.

Se extirpan los testículos

La castración quirúrgica consiste en la extirpación de los testículos, con lo cual se termina la producción de testosterona, y a partir de ahí a ese hombre se le considera eunuco o castrado. Este procedimiento reduce radicalmente o desaparece el deseo sexual del hombre y se le agudiza la voz. Además, desaparecen o disminuyen las erecciones.

En el caso de Alabama, es un tratamiento que incluye la inyección de hormonas femeninas la cual inhibe la producción de testosterona. También puede ser por medio de pastillas y el deseo sexual regresa después de que se deja el tratamiento.

“Este es un procedimiento químico que anula el deseo sexual para que no tengan pensamientos de realizar actos sexuales y podría requerir mantenimiento y dosis adicionales”, dijo el Dr. Martin Yodovich.

Tres ya lo hicieron en Texas

En mayo de 2005, tres hombres se sometieron al procedimiento voluntario en Texas. Los candidatos deben tener al menos 21 años de edad, haber tenido al menos dos condenas por delitos sexuales y recibido al menos 18 meses de tratamiento para delincuentes sexuales, incluidas las inyecciones, para comprender cómo sus cuerpos podrían reaccionar con menos testosterona.

El abogado experto en derecho penal Christian Capitaine considera que esta medida no es apropiada y que es una violación de los derechos del acusado. “La Corte Suprema va a dictaminar que esta decisión no es constitucional porque es un castigo cruel e inusual”, resalto el abogado Capitaine.

La ley texana establece que un preso puede cambiar su decisión de someterse al procedimiento en cualquier momento antes de que se realice. Actualmente ocho estados ya realizan la castración química o quirúrgica para los delincuentes sexuales, incluido Texas.

 

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