La ilusión de que las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, recién llegado a Suiza, solo representen una estrategia de negociación, se va desvaneciendo en la localidad alpina de Davos, al igual que la nieve en un encuentro del Foro Económico Mundial, que presenta temperaturas superiores a la media en todos los aspectos.
Trump organizó su visita a Suiza con una nueva humillación hacia los líderes europeos, a quienes se planifica encontrarse este miércoles, lo que provocó inquietud en los mercados financieros. Los inversores rechazan la idea de un nuevo conflicto entre los principales mercados globales, pero esto se está gestando tras el acuerdo comercial del año anterior.
Independientemente de si se logre controlar la reciente tensión en torno a Groenlandia, el Foro de Davos comienza a considerar obsoleto el orden mundial que ha sustentado la liberalización y la prosperidad de numerosos países y compañías multinacionales participantes. La meta actual es que el nuevo orden aporte estabilidad y un conjunto definido de normas.
Por ahora, el descenso generalizado de los mercados el martes y la debilidad del dólar, tras la agresividad de Trump hacia sus socios europeos, reflejan el sentir de Davos, dado que muchos asistentes, como Larry Fink, presidente de BlackRock, gestionan los principales fondos de inversión a nivel global.
«Nos dirigimos hacia un mundo sin reglas», declaró el presidente francés, Emmanuel Macron, ante el auditorio, buscando el respaldo de la elite empresarial y financiera mundial en contraposición al estilo de Trump, a quien no mencionó, pero presentó como un matón.
De hecho, el mandatario estadounidense intensificó su esperada intervención ante el selecto público de la localidad alpina con una nueva afrenta a los líderes europeos y aliados. Divulgó mensajes privados del presidente francés, Emmanuel Macron, en los que le proponía una reunión del G-7 en París, y reveló una nueva encomia hacia el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ambos presentes en Davos, al igual que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Además, dos funcionarios estadounidenses, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, quienes llegaron días antes a la reunión anual del Foro, expresaron desprecio hacia la Unión Europea y sus dirigentes durante sus intervenciones públicas. Bessent mostró asombro ante la vehemente respuesta de la UE a las amenazas arancelarias de Trump si no se acepta su anexión de Groenlandia.
«¿Por qué asumen el peor de los escenarios? Contengan su histeria y respiren profundamente», afirmó el titular del Tesoro, que es considerado un moderado dentro del equipo de Trump. Lutnick, además de cuestionar las políticas europeas, advirtió que si la UE adopta medidas contra Estados Unidos, «habrá una respuesta».
Bessent dejó claro que en lo concerniente a Groenlandia no se puede dar marcha atrás y que no se puede ceder a Dinamarca un asunto de seguridad de Estados Unidos. Por estos motivos, tanto Macron como la presidenta de la Comisión Europea abogan por tomar medidas que disminuyan la dependencia de Estados Unidos.
«El antiguo orden mundial no regresará», afirmó el primer ministro canadiense, Mark Carney. Este tuvo que enfrentar antes que la Unión Europea los embates de Trump y se une a los europeos en la defensa de la soberanía de Groenlandia. Por su parte, Von der Leyen enfatizó que «la transformación en Europa debe ser continua» ante el cambio estructural que presenta Estados Unidos.
¿Cómo reaccionar ante la nueva amenaza arancelaria de Trump? Macron insta a Von der Leyen a implementar, por primera vez, «herramientas que están disponibles en la UE y son bastante efectivas». Se alude al mecanismo anticontra que permite limitar e incluso cerrar el atractivo mercado europeo a las entidades y bancos estadounidenses.
«La parte más sorprendente es que podríamos vernos en la necesidad de adoptar medidas coercitivas por primera vez», declaró el francés. Intentó mejorar su reputación personal debilitada –ya que no se quita las gafas de sol ni en los pasillos del Foro debido a una inflamación ocular– con un discurso persuasivo.
También fue quien más humillado salió ante Trump al hacer públicos sus mencionados mensajes privados. Macron no mencionó este episodio, pero sí expresó que existe «una falta de respeto» por parte de Estados Unidos. «El neocolonialismo no es la respuesta», subrayó. Además, defendió un mecanismo de preferencia para productos de fabricación europea como una forma de protección. «Los europeos somos bastante ingenuos, somos los únicos que no protegen sus industrias», protestó, criticando también la escasa inversión real de China en Europa a cambio de su invasión comercial.
Sin embargo, el presidente francés aseguró que no promueve una Europa aislada. «La protección no equivale a proteccionismo». No obstante, sostiene que los acuerdos de libre comercio que están negociando Von der Leyen, como el de Mercosur o el próximo con India, deben llevarse a cabo con sensatez y salvaguardias para no perjudicar a los sectores europeos.
«Ya se empieza a notar cómo algunos de los aranceles impactan en ciertos precios de determinados productos. Algunos comerciantes están optando por trasladar esos costos adicionales a los consumidores aumentando los precios, otros están decidiendo absorberlos para incentivar la demanda y hay quienes implementan una solución intermedia», advirtió Andy Jassy, presidente de Amazon, quien también se encuentra en Davos.
¿Posibles soluciones con Groenlandia? Tanto Von der Leyen como el presidente lituano, Gitanas Nauseda, consideran que ofreciendo un acuerdo de seguridad en el Ártico.
«El resultado más favorable sería establecer una responsabilidad compartida sobre la región ártica y noratlántica. Deberíamos esforzarnos por lograrlo, ya que es nuestra mejor oportunidad», comentó el lituano. Mientras tanto, Macron advirtió que «se está eludiendo la resolución de los problemas». Rusia continua atacando a Ucrania y, según Reuters, enviados de Vladimir Putin fueron recibidos el martes en el edificio arrendado por la Casa Blanca para sus interacciones bilaterales.
«Las potencias medianas deben colaborar, porque si no estamos sentados a la mesa, estaremos en el menú», manifestó de manera vívida el canadiense Mark Carney.
