LA APROBACIÓN ‘EXPRÉS’ DE UN CRÉDITO PARA EL PLAN DE SEGURIDAD
En el centro de la crisis está la aprobación de un crédito por valor de 109 millones de dólares que el gobierno de Bukele quería disponer de manera inmediata para financiar la tercera fase del plan del presidente contra la violencia de las pandillas.

El Salvador es uno de los países más violentos del mundo y Bukele ha comenzado a implementar un plan de seguridad por el que ha conseguido reducir los índices de homicidios diarios de 8.8 cuando llegó al poder, en junio de 2019, a 3.8 diarios en enero de este año.

Para aprobar el crédito para la nueva fase de su plan de seguridad, Bukele convocó el pasado viernes a una sesión extraordinaria en la Asamblea apoyándose en una resolución del consejo de ministros y en el artículo 167 de la Constitución.

Pero la Asamblea le respondió que esa convocatoria era «improcedente» porque ese artículo solo prevé la convocatoria de sesiones extraordinarias en casos de emergencia nacional. En su lugar, el presidente del órgano legislativo, Mario Ponce, citó a los parlamentarios a sesionar sobre el préstamo este lunes.

Pero Bukele convocó a sus seguidores y les llamó a la insurrección en protesta a los parlamentarios por no acatar la orden del consejo de ministros.

¿POR QUÉ BUKELE RECURRIÓ AL EJÉRCITO?

«SOLO FUE UN ACTO DE PRESENCIA»

La situación se tensó aún más el domingo, el día previsto para la sesión, cuando Bukele se presentó en una Asamblea rodeado de militares y policías con fusiles de asalto.

«Alguien que no conoce El Salvador ve la foto de los militares en el Congreso y dice: «¡Qué barbaridad!» Pero, ¿qué es más grave, una foto de unos militares donde no se agredió a nadie, no hubo heridos, ni disparos… o saber que hubo diputados (de Gobiernos anteriores) que negociaron con pandilleros?», dijo Bukele en la única entrevista concedida hasta ahora al diario El País. «Lo de los militares solo fue un acto de presencia. Fijarse en eso es estar enfocándose en lo superficial», se defendió.

Pero la imagen de los soldados en el Parlamento hizo resurgir los fantasmas de un pasado no tan lejano en El Salvador, un país que firmó sus acuerdos de paz hace menos de 30 años.

«El delirante espectáculo del presidente Nayib Bukele, que este domingo usurpó la curul del presidente de la Asamblea y amenazó con disolverla, rodeado de militares fuertemente armados y policías antimotines con las escopetas al frente, y deslegitimando el papel de la Sala de lo Constitucional es el momento más bajo que la democracia salvadoreña ha vivido en tres décadas», se lee en un editorial del medio digital El Faro titulado ‘Maneras de dictador’.

La decisión también fue criticada por organizaciones internacionales como Amnistía Internacional. Su directora para las Américas, Érika Guevara Rosas, aseguró que el «ostentoso despliegue policial y militar» en la Asamblea Legislativa recuerda «las épocas más sombrías de la historia de El Salvador y emite una alerta internacional sobre el futuro de los derechos humanos en el país». E instó a Bukele a «resguardar el importante legado de los acuerdos de paz» de 1992

 

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