Esta reciente interrupción parcial, la segunda en el mes de febrero tras un breve cese de actividades al inicio del mes, no impactará al resto del Gobierno federal, el cual ya cuenta con su presupuesto aprobado hasta concluir el ejercicio fiscal.
Tom Homan, quien se desempeñó como encargado de la frontera bajo la administración de Trump, afirmó este domingo que las acciones migratorias seguirán desarrollándose en todo el territorio nacional a pesar del cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el cual alcanza hoy su segundo día sin perspectivas de llegar a un acuerdo de financiación en el Congreso.
Al ser cuestionado sobre si esta interrupción afectaría la capacidad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para llevar a cabo sus funciones, Homan respondió que, a pesar de la escasez de recursos para remunerar a los agentes, estos continuarán implementando la rigurosa política migratoria que promovió Trump.
«Los agentes de ICE no recibirán salarios, pero parece que se han adaptado. Por ende, la misión migratoria, que fue uno de los motivos por los cuales el presidente Trump llegó a la presidencia, sigue adelante. Actualmente, mantenemos la frontera más segura que la nación haya tenido. Las cifras de arrestos y deportaciones han alcanzado niveles récord y continuarán su curso».
El Senado de Estados Unidos no logró, el jueves pasado, aprobar una propuesta de ley republicana destinada a financiar el DHS hasta septiembre, ya que casi todos los demócratas impidieron que se aprobara, argumentando que no fijaba límites suficientes a las operaciones del ICE, las cuales han generado protestas y han tenido como consecuencia la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis, Minnesota.
El receso planificado en las dos cámaras del Congreso, dominadas por los republicanos —entre los que existen diferencias sobre si avanzar con una propuesta de financiamiento anual o una provisional— podría prolongar el cierre de la entidad, que cuenta con más de 270,000 empleados, de los cuales más del 90 % seguirá trabajando durante este período.
Esta interrupción parcial reciente, la segunda en febrero tras un breve cierre a inicios del mes, no se extenderá al resto del Gobierno federal, cuyo presupuesto ha sido aprobado hasta finalizar el año fiscal. Una interrupción total previa limitó las operaciones de la Administración durante un tiempo récord de 43 días entre octubre y noviembre pasados.
Exclusivamente abarcará a las agencias bajo la jurisdicción del DHS: el ICE, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Guardia Costera, el Servicio Secreto y la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), entre otras.
El ICE ha sido el rostro más prominente de las estrictas políticas antimigratorias de Trump en su segundo mandato, y la agencia que, junto al CBP, ha realizado redadas en ciudades predominantemente demócratas como Minneapolis, Chicago y Los Ángeles.
Aunque la confrontación entre los demócratas y republicanos gira en torno a esta entidad, la significativa asignación de recursos mediante la legislación fiscal y presupuestaria promovida por el presidente de Estados Unidos otorga una considerable autonomía a la secretaria del DHS, Kristi Noem, para redistribuir los fondos destinados a asegurar el funcionamiento de las actividades migratorias.
