El presidente Donald Trump emitió una advertencia clara a las naciones que busquen aprovechar la reciente decisión de la Corte Suprema, la cual derogó los aranceles globales impuestos por su administración. En respuesta a la eliminación de estas medidas, el líder del país anunció la implementación inmediata de un nuevo impuesto general del 15 por ciento para salvaguardar los intereses comerciales de Estados Unidos.
El fallo judicial de la semana pasada concluyó que los fundamentos de los impuestos, que se establecieron inicialmente para luchar contra el narcotráfico y crear reciprocidad, superaron los límites asignados por el Congreso. En reacción a esto, el Ejecutivo manifestó que cualquier país que intente manipular esta resolución enfrentará tarifas significativamente más elevadas y perjudiciales en comparación con las acordadas en meses pasados.
A través de sus plataformas oficiales, el presidente comunicó un aviso a los mercados internacionales, indicando que cuenta con mecanismos como el control de licencias para ejercer influencia externa.
«Todo país que intente jugar con la absurda decisión de la Corte Suprema se verá ante un arancel mucho más alto y adverso», afirmó el primer mandatario al calificar el veredicto como un obstáculo a su estrategia económica.
Este nuevo sistema arancelario tiene como objetivo reemplazar de manera rápida las normativas que el máximo tribunal declaró ilegales. Mientras se evalúa el impacto en las cadenas de suministro, la Casa Blanca se mantiene firme en su decisión de sancionar a aquellos socios comerciales que, a su juicio, han disfrutado de ventajas desmedidas durante décadas en su relación con Estados Unidos.
