+ El grupo, poco conocido, estuvo relacionado el año pasado con actos de vandalismo contra estatuas budistasEl grupo, poco conocido, estuvo relacionado el año pasado con actos de vandalismo contra estatuas budistas

El domingo de Pascua fue sangriento para la población de Sri Lanka, un país de 21 millones de habitantes, mayoritariamente budista pero con un 12 por ciento de hindúes, 10 por ciento de musulmanes y 7 por ciento de cristianos. Seis explosiones coordinadas atacaron iglesias y hoteles de lujo y causaron 290 muertes y más de 500 heridos. Y si bien en las primeras horas nadie se había adjudica la autoría de los atentados, hoy el gobierno de la isla aseguró que los terroristas fueron siete atacantes suicidas de un grupo armado esrilanqués llamado National Thowfeek Jamaath. El grupo, poco conocido, estuvo relacionado el año pasado con actos de vandalismo contra estatuas budistas.

El análisis de los restos de los cuerpos de los agresores dejó claro que eran atacantes suicidas, indicó antes Ariyananda Welianga, investigador forense. La mayoría de los atentados fueron obra de una persona, salvo el hotel Shangri-La de Colombo, donde se inmolaron dos. Asimismo las autoridades sospechan que los agresores tenían conexiones con el extranjero.

Qué se sabe hasta ahora de los ataques en Sri Lanka

Ante este panorama, y tras el episodio más violento en el país desde el fin de la guerra civil hace una década, la Policía investiga los reportes de que las agencias de inteligencia de Sri Lanka habían recibido advertencias de posibles ataques. De hecho, dos ministros del gobierno hablaron de fallos en la inteligencia.

«Algunos agentes de inteligencia estaban al tanto de este incidente. Hubo un retraso en la acción. Deben tomarse medidas serias sobre por qué se ignoró este aviso», afirmó el ministro de Telecomunicaciones, Harin Fernando, y añadió que su padre había sabido de la posibilidad de un ataque y le dijo que evitara las iglesias populares.

Por su parte, el ministro de Integración Nacional, Mano Ganeshan, indicó que agentes de seguridad habían sido alertados de la posibilidad de que dos agresores suicidas atacaran a políticos. El Departamento de Investigación Penal de la policía, que gestiona las pesquisas, revisará esos reportes.

Además de acusar a National Thowfeek Jamaath, el gobierno de Sri Lanka decretó hoy la entrada en vigor del estado de emergencia a partir de medianoche con la mira puesta en la «seguridad pública».

La declaración tiene el objetivo de reforzar la acción de las fuerzas de seguridad dotándolas de poderes especiales. «Eso se decidió con el objetivo de autorizar a la Policía y a las tres fuerzas (armadas) a garantizar la seguridad pública», declaró la presidencia de la isla del sureste asiático.

Las víctimas
La mayoría de los fallecidos eran esrilanqueses, aunque los tres hoteles atacados y una de las iglesias, el Santuario de San Antonio, eran frecuentados por turistas extranjeros. El Ministerio de Exteriores indicó que se habían recuperado los cuerpos de al menos 27 individuos de otras nacionalidades.

Estados Unidos dijo que había «varios» estadounidenses entre los muertos, mientras que Gran Bretaña, India, China, Japón y Portugal aseguraron que había ciudadanos de sus países entre los muertos.

Las escenas de la matanza de ayer reavivaron los recuerdos traumáticos de la guerra civil que Sri Lanka sufrió durante décadas, estimó Shanta Prasad, recepcionista en el servicio de primeros auxilios del Hospital Nacional de Colombo. «Transporté unos ocho niños heridos. Había dos niñas de seis y ocho años, la misma edad que mis hijas. Sus vestimentas estaban rasgadas y manchadas de sangre. Es insoportable ver de nuevo ese tipo de violencia», dijo.

Desde el Vaticano a Estados Unidos, pasando por India, el mundo condenó unánimemente los atentados.

 

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