El presidente, Donald Trump, no sólo puso sus intereses personales por encima de los intereses nacionales al tratar con Ucrania, sino que llevó a cabo una “campaña sin precedente” para obstruir la investigación sobre su presunto abuso de poder, según el informe publicado este martes por el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

Las conclusiones del comité, bajo control demócrata, resumen las presuntas faltas que cometió Trump al presionar a Ucrania para que investigara tanto a sus rivales políticos como una teoría, hace tiempo desvirtuada por los servicios de inteligencia, de que ese país interfirió en las elecciones de 2016.

Trump actuó personalmente y mediante terceros dentro y fuera del Gobierno para que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, tomará pasos para beneficiar su reelección en 2020, según el informe, que reúne las conclusiones de la investigación para el eventual juicio político contra el mandatario.

“Para obligar al presidente ucraniano a que le hiciera un servicio político, el presidente Trump condicionó dos actos oficiales a un anuncio público de las investigaciones: una codiciada visita en la Casa Blanca y la crítica ayuda militar estadounidense que Ucrania necesitaba para luchar contra su adversario ruso” en el este de ese país, se asegura en el informe.

Al presionar a Ucrania, Trump “puso sus intereses personales y políticos por encima de los intereses nacionales de Estados Unidos, buscó minar la integridad del proceso de elección presidencial estadounidense, y puso en peligro la seguridad nacional de EEUU”, añade.

Además, “ningún otro presidente se ha burlando tanto de la Constitución y el poder del Congreso a que realice su supervisión”, enfatiza.

El documento advierte de que, si no se pone freno al esfuerzo continuo del presidente de obstaculizar el poder del Congreso a efectuar un juicio político, eso conllevará el riesgo de “causar un grave daño a la institución del Congreso, el equilibrio de poderes entre las ramas del gobierno, y el orden Constitucional que el presidente y cada miembro del Congreso han jurado proteger y defender”.

Trump ha negado repetidamente haber hecho nada malo o ilegal, y ha descalificado el juicio político y a los demócratas que lo encabezan.

Según el informe, la llamada de Trump con Zelenskiy, el pasado 25 de julio, en sí constituye una “cruda prueba de conducta indebida” y una muestra de que Trump dio prioridad a su beneficio político personal por encima del interés nacional”.

En esa llamada, que fue precedida por el inexplicable congelamiento de ayuda por unos 400 millones de dólares a Ucrania, Trump pidió a Zelenskiy “un favor, no obstante”: dos investigaciones específicas para ayudarle en sus esfuerzos de reelección, continúa el documento.

La llamada para que Ucrania anunciara una investigación contra el exvicepresidente, Joe Biden, asimismo, “no fue ni el principio ni el fin” de los esfuerzos de Trump de moldear la política exterior para beneficio personal.

A lo largo de dos meses, el Comité realizó audiencias a puerta cerrada con 17 testigos y en público con 12. Pese a las advertencias y citaciones judiciales del Comité, la Casa Blanca ha impedido que 12 miembros antiguos o actuales de la Administración dieran testimonio en las vistas, y se ha negado a entregar documentos. Diez de esos funcionarios recibieron citaciones obligatorias del Congreso que ignoraron.

Varios de los testigos, entre éstos el embajador de EEUU ante la Unión Europea, Gordon Sondland, corroboraron los esfuerzos de Trump y de su abogado personal, Rudy Giuliani, por presionar a Ucrania a que investigara a Biden.

Ante la falta de cooperación de la Casa Blanca, el informe también destacó que quedan aún “preguntas sin respuestas”.

Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, dijo en un declaración escrita que el informe es producto de una “farsa” y los demócratas, encabezados por presidente del Comité, Adam Schiff, no lograron mostrar pruebas de un delito por parte de Trump.

“Este informe no refleja más que sus frustraciones. El informe de Schiff se lee como las palabras errantes de un bloguero en un sótano, luchando por probar algo, cuando no hay pruebas de nada”, puntualizó Grisham.

Los republicanos del comité tuvieron acceso a un borrador del informe anoche, y publicaron su propio informe en el que repiten el mensaje de la Administración: que no hubo “canje” con Ucrania y que la bancada demócrata no ha mostrado ni una sola infracción que justifique un juicio político para destituir a Trump.

La investigación demócrata y partidista, por lo tanto, “es producto de su obsesión para impugnar los resultados de la elección presidencial de 2016”, indicó el informe republicano de 123 páginas.

Al igual que la Casa Blanca, la minoría republicana del Comité insiste en el mensaje de que los demócratas quieren desvirtuar los resultados de 2016, omitiendo que un juicio político se apoya en delitos cometidos por un presidente en funciones.

Los republicanos también repiten el argumento de que Trump presionó de esa forma a Ucrania debido a su consternación en torno a ese país, debido a su conocido historial de corrupción, no para presionar a Zelenskiy a que investigara a Biden, y el hijo de éste, Hunter.

El Comité de Inteligencia prevé someter a voto la aprobación del informe, un mero formalismo para ceder las riendas de la investigación al Comité Judicial de la Cámara Baja.

El presidente de ese comité, el demócrata Jerrold Nadler, invitó a Trump y su abogado a que participaran en la serie de audiencias, que comenzarán mañana miércoles. La Casa Blanca rechazó la invitación el domingo pasado.

El Comité Judicial no ha dicho cuántas audiencias realizará, pero tiene la tarea de formalizar los eventuales cargos contra Trump, para que sean votados en el pleno de la Cámara de Representantes. Luego el Senado realiza el juicio para destituir a Trump o absolverlo.

 

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