A pesar de que el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, ha aumentado su discurso respecto al uso del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas para llevar a cabo operativos a gran escala, son los mexicanos y colombianos quienes manejan la logística y la organización de las estructuras necesarias para la realización del Super Bowl LX.
Con la proximidad del evento deportivo más destacado en Estados Unidos, donde la comunidad hispana destacará en el campo gracias a atletas como Elijah Arroyo, Andy Borregales y Christian González, así como en el escenario con la estrella de la música urbana Bad Bunny, existe un contingente invisible que opera tras bambalinas. Se compone por miles de trabajadores esenciales que, a pesar del temor y el orgullo, son fundamentales para el éxito del evento en el Levi’s Stadium, así como en la zona destinada a los aficionados y el centro de medios.
La administración de Donald Trump ha expresado de manera constante su descontento hacia la comunidad migrante, incluso amenazando con la posibilidad de desplegar a los agentes del ICE en las cercanías de eventos masivos. No obstante, esta retórica política contrasta marcadamente con la realidad del funcionamiento de la NFL.
De acuerdo con testimonios recopilados en el lugar de trabajo, alrededor del 80 por ciento de la fuerza laboral responsable del montaje, limpieza y adecuación de escenarios proviene de la comunidad hispana.
El ambiente en el interior del estadio, situado en el centro de San Francisco, es completamente distinto a la frialdad típica del ámbito corporativo.
Con expresiones coloquiales, bromas y el ritmo inconfundible de canciones como «Rebota» del puertorriqueño Guaynaa, los trabajadores imprimen su huella cultural en el corazón del deporte norteamericano. La música y el idioma español predominan en los pasillos de servicio, transformando el área de trabajo en un microcosmos de Latinoamérica.
«Los latinos somos quienes construimos el Super Bowl», declaró orgullosamente para Quadratín uno de los trabajadores de origen colombiano, quien optó por mantenerse en el anonimato debido a la situación de incertidumbre migratoria.
Se calcula que más de cinco mil trabajadores están involucrados en labores de limpieza, concesionarios y montaje de escenarios. De este grupo, una parte significativa carece de la documentación regularizada, lo cual pone de manifiesto la dependencia de la economía local en relación a esta fuerza laboral.
La situación se extiende más allá del estadio. En las labores logísticas que abarcan las áreas de San Francisco, San José y Santa Clara, equipos de trabajadores latinos colaboran con los gobiernos locales en la colocación de publicidad oficial y el mantenimiento urbano.
