No cabe duda que “Mulan”, el más reciente remake de una película animada de Disney, habría recaudado más de mil millones de dólares en la taquilla global. La cinta, la última que un grupo de críticos locales tuvo la oportunidad de ver en cines en marzo, está hecha no solo para complacer las sensibilidades de las audiencias de occidente. La nueva propuesta del gigante estudio logra lo que otros han intentado en el pasado: respetar y celebrar la cultura china y señalar sus prácticas arcaicas sin llegar al menosprecio. Como si fuera poco, la película es una estupenda muestra de talento de su directora Niki Caro, quien dirige la mejor de las adaptaciones de un clásico animado de Disney.

En el catálogo de remakes que han llegado a la pantalla grande bajo el sello del ratón, pocos se sienten tan inspirados y distintivos como “Mulan”, cuya carencia de números musicales le añade un tono maduro a esta eterna historia. Algunos podrían haber olvidado que está basada en el poema de Hua Mulan, una guerrera que se disfraza de hombre para reemplazar a su padre anciano en el ejército.

Aunque la cinta animada toma lugar en una dinastía ficticia, son los temas modernos de igualdad e inclusión los que sobresalen, al igual que en esta versión del 2020. Entero crédito a la directora y sus guionistas, quienes en el camino introducen importantes personajes masculinos que, al igual que los femeninos, son de gran influencia en el crecimiento de la protagonista.

Niki Caro dirige “Mulan” como ninguna otra película de Disney, combinando efectos prácticos ingeniosos -como las transformaciones de su villana- con un CGI impecable que no distrae de la historia, sino que le añade. Caro, quien trabaja con un guion de Rick Jaffa y Amanda Silver -dos de los guionistas mejor cotizados de Hollywood- captura las libertades creativas del dúo con la sensibilidad y exactitud necesaria para transmitir el mensaje. La mayor de estas libertades no es la ausencia de un dragón parlante (reemplazado por el símbolo del ave Fénix), sino la adición de un personaje antagónico que le añade dimensión a la protagonista, y que a su vez fortalece un importante mensaje de hermandad y unidad entre mujeres dentro de un sistema patriarcal.

En el mundo de “Mulan”, las mujeres, en el centro de su historia, son el opuesto a “calladas e invisibles”, como se le exige a la protagonista al comienzo de la historia. “Mulan” (Liu Yifei) no es la única protagonista de esta película, pues comparte ese crédito con la cultura china, al frente y en el centro de esta historia.

A través del lente de Caro, sus filosofías de vida y costumbres quedan expuestas con respeto y admiración. Esto hará maravillas para las posibilidades de aceptación de la película con la audiencia china, la cual históricamente ha sido muy cautelosa en cómo son representados ante el resto del mundo, llegando tan lejos como hasta prohibir la exhibición de películas en su país que los representen de una manera negativa.

Esto no será un problema con “Mulan”, en especial con una figura como Liu Yifei en el rol principal. En el 2019, justo en medio de protestas históricas, la actriz y cantante se expresó en defensa de la policía de Hong Kong. Sus posturas políticas la han colocado, sin duda alguna, del lado bueno de un gobierno comunista. Afortunadamente para la actriz, un boicot a esta película nunca se materializó y su impecable trabajo en la película confirma que talento no le falta.

Tampoco falta la acción en “Mulan”, desde montajes de entrenamiento hasta un tercer acto repleto de enfrentamientos de gran escala. Estas secuencias de acción logran vender a la protagonista como una guerrera enteramente capaz, pero afligida y restringida por un secreto que le impide cumplir con las cualidades que todo guerrero debe poseer: lealtad, valentía y verdad. El conflicto interno de “Mulan” también provee algunos de los momentos más jocosos de la película, en especial en secuencias en que intenta acoplarse a vivir con hombres en campamentos militares.

Donnie Yen, una leyenda de las artes marciales, deleita como el “comandante Tung”, un nuevo personaje basado parcialmente en Li Shang de la versión animada. Desafortunadamente, es el antagonista principal, “Böri Khan” (Jason Scott Lee) uno de los elementos más débiles de la película. Es muy poco lo que sabemos sobre “Khan”, quien está basado en Shan Yu, líder del ejército de los Hunos. Su arco de venganza es, en el mejor de los casos, unidimensional, y habría resultado en un desenlace insatisfactorio de no haber sido por la adición de la bruja “Xian Lang” (Gong Li) como su mano derecha.

La película, sin embargo, logra superar cada una de sus faltas y hasta mejora algunos aspectos de la original. Mientras que algunos extrañarán elementos nostálgicos como “Mushu” y la música de la cinta animada, una audiencia mayor apreciará una versión refrescada y mejorada de esta historia, la cual volveremos a ver en 20 años adaptada a los avances tecnológicos y pensamientos respectivos de ese tiempo. En ese momento, esta generación mirará hacia atrás con nostalgia y le tocará exigir la inclusión de todo lo que los identifica en este futuro clásico.

“Mulan” llega mañana a la plataforma Disney+ a un costo de $29.99 para suscriptores. En diciembre, la película formará parte de su catálogo accesible por $6.99 al mes.

 

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