“Su abogado de hoy”: los voluntarios que proporcionan un apoyo legal a los inmigrantes sin representación
“Los individuos llegan a los tribunales sin entender lo que está ocurriendo y salen igualmente confusos. Contar con abogados marca una gran diferencia”, afirma la líder de esta iniciativa.
La abogada Kamalpreet Chohan observó con atención una lista de 57 nombres de personas convocadas a comparecer recientemente en el tribunal de inmigración de Sacramento, California, y detectó un hecho notable.
“Ninguno de estos individuos dispone de representación legal”, pensó.
Chohan es la coordinadora de un programa que moviliza abogados voluntarios en los tribunales de inmigración para asistir a aquellos que no tienen apoyo legal y guiarlos en un intrincado sistema jurídico donde está en juego su futuro en Estados Unidos o la posibilidad de ser deportados.
Presentarse sin un abogado es aún más dificultoso en el actual segundo mandato de Donald Trump, donde se ha conferido mayor poder discrecional a los tribunales migratorios en el contexto de la política de deportaciones masivas del presidente republicano.
Estos tribunales han estado rechazando un mayor número de solicitudes de asilo tras invertir menos tiempo en sus deliberaciones; en los pasillos, agentes de ICE retienen a las personas que asisten a sus citas habituales, y el Gobierno federal ha acortado el tiempo de aviso para las comparecencias, lo que ha provocado que muchos individuos se pierdan involuntariamente sus audiencias.
El 52% de los 3.2 millones de casos pendientes en los tribunales migratorios no cuentan con representación legal, de acuerdo con un estudio.
La representación jurídica puede ser crucial para el éxito de un caso, según varias investigaciones, sin embargo, muchos inmigrantes no pueden cubrir los costos de los abogados privados o no consiguen abogados pro bono, quedando desamparados ante un sistema saturado de tecnicismos y terminología legal.
“Las personas llegan a los tribunales sin idea de lo que sucede y se marchan igualmente sin comprender lo ocurrido. Contar con abogados es fundamental”, expresó Chohan.
A diferencia de los tribunales en el sistema penal, en el ámbito migratorio no existen abogados de oficio disponibles para los ciudadanos.
Los inmigrantes deben contratar su propia representación, con tarifas que pueden ascender a miles de dólares, o inscribirse en largas listas de espera en organizaciones sin fines de lucro que brindan ayuda legal a personas de bajos recursos. Estas organizaciones suelen experimentar una demanda que supera su capacidad de atención, especialmente en las áreas más rurales del país.
De los aproximadamente 3.2 millones de casos actualmente en revisión en los tribunales migratorios de Estados Unidos, el 52% de las personas no cuenta con representación legal, según un análisis del Vera Institute of Justice.
Un análisis adicional de 2024, realizado por la agencia federal Servicio de Investigación del Congreso, reveló que solamente el 19% de las personas sin representación legal lograron avanzar en sus casos de solicitudes de asilo u otros mecanismos para permanecer en Estados Unidos. Por otro lado, la tasa de éxito entre aquellos que contaban con abogados fue del 47%.
“Contar con un abogado es verdaderamente esencial para tener éxito en la navegación del sistema”, expresó Adriel Orozco, integrante del grupo defensor American Immigration Council.
Chohan mencionó que a menudo, en el desarrollo de su labor voluntaria, se topa con personas que han sido víctimas de estafas por individuos que se hacen pasar por abogados migratorios, los cuales prometieron asistencia y solo se quedaron con el dinero.
A un hombre que recientemente enfrentó esta desafortunada circunstancia, Chohan le proporcionó una lista de abogados que ofrecen servicios gratuitos y poseen la formación adecuada. “Las listas de espera para dichos servicios son extensas, pero es más beneficioso preguntar que no hacerlo”, afirmó la abogada.
El hombre que recibió la ayuda de Chohan en esa ocasión conversó posteriormente con The Associated Press (solicitó que no se revelara su nombre por temor a perjudicar su caso). Comentó que se vio forzado a escapar de Guatemala debido a amenazas de pandillas y que llegó a Estados Unidos en 2024 como solicitante de asilo.
