El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió el jueves sobre la posibilidad de instaurar aranceles a las naciones que provean petróleo a Cuba, lo que representa un incremento en su estrategia de presión contra el régimen comunista de la isla.
La acción, legitimada por un decreto presidencial que Trump calificó como una emergencia nacional, no estableció una tarifa arancelaria específica ni apuntó a ningún país en particular.
Este decreto ejecutivo, titulado «Enfrentando las amenazas del Gobierno de Cuba a Estados Unidos», declara una emergencia nacional atendiendo a «las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba», las cuales, según la disposición, «constituyen una amenaza extraordinaria e inusual» para la nación estadounidense.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó vehementemente la acción de Trump, considerándola una «nueva escalada de EE. UU. contra Cuba», y descalificó las afirmaciones del mandatario norteamericano como «una extensa lista de falsedades (. . . ) que intentan retratar a Cuba como una amenaza que no representa».
En su perfil de X, Rodríguez mencionó que Washington «busca imponer su control, despojar sus recursos, menoscabar su soberanía y privar de su independencia» a los pueblos de lo que denominó «Nuestra América».
Después de que las exportaciones desde Venezuela cesaran a raíz de la intervención militar estadounidense en ese país y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, México se ha constituido como el mayor proveedor de petróleo a Cuba.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha aclarado que su nación realiza dos tipos de envíos de petróleo a la isla: como ayuda humanitaria y a través de contratos entre Pemex, la compañía petrolera mexicana, y el gobierno cubano.
El comunicado de Trump parece señalar un endurecimiento de la presión de Washington sobre La Habana que comenzó tras la detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en un asalto relámpago en Caracas.
Trump ha expresado en diversas ocasiones la urgencia de intervenir contra los líderes del gobierno cubano.
Esta semana, indicó que «Cuba va a colapsar muy pronto» y se mostró satisfecho de que Venezuela, que anteriormente era el principal suministrador de petróleo a la isla antes de la caída de Maduro, no ha proporcionado recientemente petróleo ni fondos a Cuba.
Trump manifiesta que su propósito es que el gobierno cubano rinda cuentas por su «apoyo a actores hostiles, el terrorismo y la inestabilidad regional que amenazan la seguridad y la política exterior de Estados Unidos».
Washington acusa a Cuba de desestabilizar la región y colaborar con potencias rivales como Rusia y China, así como con «grupos terroristas como Hezbolá y Hamás», a los cuales supuestamente proporcionaría «refugio seguro».
En respuesta, el decreto permite la imposición de aranceles a los productos de cualquier nación que envíe «directa o indirectamente» petróleo a Cuba.
Esta nueva orden ejecutiva es otro ejemplo del uso de amenazas arancelarias como herramienta de política exterior, que Trump ha destacado desde su regreso a la Casa Blanca en enero del año pasado.
Trump expresó en comentarios recientes la posibilidad de un pacto entre Washington y La Habana, sin embargo, el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, desestimó esta opción, acusando a Estados Unidos de carecer de autoridad moral.
El canciller cubano agregó en sus plataformas sociales que «Estados Unidos también recurre al chantaje y la coacción, con el fin de persuadir a otras naciones a unirse a su política de bloqueo, ampliamente condenada a nivel mundial, contra Cuba».
Finalizó denunciando el «brutal» embargo económico de 65 años que EE. UU. impone sobre la isla, el cual es considerado el «más prolongado y cruel bloqueo económico jamás impuesto a una nación, prometiendo ahora someter su calidad de vida a condiciones extremas».
En relación a esas «condiciones extremas», el presidente de la agencia estatal cubana Prensa Latina, Jorge Legañoa, había afirmado previamente que el impacto de los aranceles propuestos por Trump «sería paralizar la generación eléctrica, el transporte, la producción industrial, la producción agrícola, la disponibilidad de los servicios de salud, el abastecimiento de agua,. . . en resumen, todas las áreas de la vida».
Legañoa acusó a Estados Unidos de intentar «asfixiar» a Cuba y buscando un «genocidio».
De hecho, el país ya se encuentra en un debilitante «período especial», enfrentando dificultades para asegurar el suministro de alimentos y productos esenciales para la población, que sufre a diario por cortes de electricidad prolongados.
De acuerdo a un informe publicado en el diario Financial Times, no está lejos de comenzar a experimentar las consecuencias de las nuevas restricciones.
«Cuba dispone únicamente de suficiente petróleo para durar entre 15 y 20 días con los niveles actuales de demanda y producción interna», publicó el diario en su edición del jueves, citando información de la firma Kpler.
El diario añadió que «su último proveedor restante, México, parece haber cancelado un envío, mientras que Estados Unidos ha bloqueado las entregas provenientes de Venezuela», haciendo referencia a una interrupción temporal de un embarque de petróleo a Cuba ocurrida hace unos días.
Sin embargo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se mostró ambigua al señalar que la pausa se debió a las fluctuaciones generales del suministro y no a la presión ejercida por Estados Unidos.
«Es una decisión soberana», afirmó Sheinbaum en su rueda de prensa diaria del miércoles. «(La) decisión de México de vender o proporcionar por razones humanitarias petróleo a Cuba está también relacionada con una decisión soberana que se ha tomado desde hace muchos años, no es algo reciente».
