El presidente Donald Trump dijo este martes que quiere que Estados Unidos retorne a una normalidad económica antes del 12 de abril, pese a que los contagios y las muertes por coronavirus siguen aumentando y que los expertos urgen al público mantener el distanciamiento social hasta nuevo aviso.

“Espero abrir el país para el domingo de Pascua (de Resurrección)”, dijo Trump en entrevista con Fox News este martes desde la Casa Blanca. «El domingo de Pascua, tendremos iglesias repletas por todo el país. Creo que va a ser algo muy hermoso».

En Estados Unidos, la cifra de contagiados hasta el martes en la noche superaba los 50,200 y se registraban al menos 637 muertes, según el recuento de NBC News. Para la tarde del miércoles eran al menos 800 muertos.

Y expertos del mismo gobierno de Trump, como el vicepresidente Mike Pence, a cargo de la respuesta al virus, y las agencias de salud federales, le piden a la gente evitar congregaciones de más de 10 personas. Las personas mayores en particular asisten más a la iglesia y son estas personas quienes son más vulnerables al virus.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que en caso de que «haya una epidemia en su área» se deben «cancelar grandes reuniones o eventos».

Es la primera vez que el presidente da una supuesta fecha para el fin de las restricciones que recomendó el gobierno para enfrentar la pandemia del coronavirus. Originalmente Trump estableció un plazo de 15 días de cierre de negocios y fronteras con algunos países. Sin embargo no queda claro que sus deseos o su voluntad puedan hacerse realidad en medio de semejante emergencia.

Abandonar las medidas de distanciamiento social en este periodo crítico en la epidemia tendría consecuencias catastróficas, advierten los expertos.

El Dr. Scott Gottlieb, comisionado de la Administración de Medicinas y Alimentos (FDA) de 2017 a abril de 2019, dijo en Twitter que aunque hay un deseo entendible «de regresar a mejores tiempos y una economía que funcione, no se le debe escapar a nadie que no puede haber una economía y una sociedad que funcionen mientras que el COVID-19 continúe propagándose de forma descontrolada».

Gottlieb advirtió que si no se acatan las medidas como las cuarentenas que han instaurado estados como California, Nueva York y Washington, y si no continuamos quedándonos en casa en lo posible y manteniendo una distancia personal de por lo menos 6 pies (o 2 metros) es mucho más posible que el panorama no sea nada bueno.

«Los ancianos morirían en números históricos, las adultos mayores serían condenados a largas estadías en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) luchando por sus vidas, los hospitales se verían abrumados y la mayoría de los estadounidenses estarían aterrorizados de abandonar sus hogares, comer fuera, tomar el metro o ir al parque».

Pero hay una solución de evitar eso, según Gottlieb: «La única forma de volver a una economía estable y restaurar nuestra libertad es poner fin a la propagación epidémica de COVID-19. Necesitamos un esfuerzo masivo para compensar por las dificultades de estos esfuerzos y por los costos de salud pública que imponen, ya que las medidas que estamos tomando traen consigo costos más que económicos».

«No es posible tener un sistema de salud funcional si hay hospitales abrumados, no puede haber un regreso al trabajo si las personas están aterrorizadas de un virus desatado sin control. Hay dos formas de terminar esto. Dejar que una gran parte de la población contraiga el COVID-19, lo cual es impensable, o bloquear esta epidemia. Debemos elegir esta última».

Trump ha dicho que la crisis estará bajo control «no en un par de meses sino en un par de semanas», pero el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas Anthony Fauci advirtió que lo peor está por venir.

Fauci le dijo a Noticias Telemundo que «es realmente imposible predecir cuánto va a durar esta emergencia porque hay dos procesos dinámicos ocurriendo en este país: tienes el aumento natural del virus, cada día vemos muchos más casos nuevos por todo el país, sobre todo en algunos puntos críticos… y por el otro lado están nuestros esfuerzos por mitigarlo, de separar a la gente para que no esparzan el virus».

«Esos dos procesos están entrelazados y realmente va a depender del éxito y la eficacia de nuestros esfuerzos (cuándo podría terminar esta emergencia)», explicó Fauci.

Aunque Trump y Fauci no se han contradicho de frente o de manera explicita, Trump tiene su propia opinión que no está basada en los consejos de los expertos ni en los datos recogidos por todo el mundo sobre cómo se comporta esta enfermedad.

“Nuestro país no está hecho para estar cerrado», dijo Trump, «y no quiero que la cura sea peor que el problema”.

Trump volvió a comparar, de manera errada, el coronavirus con la influenza, minimizando los efectos devastadores del COVID-19.

“Miles de personas mueren por la influenza anualmente. Pero nunca cerramos el país por eso. Tampoco lo cerramos por los accidentes de tránsito (…) Hemos tenido epidemias realmente malas, pero nunca hemos hecho algo así antes. Fue muy doloroso para nuestro país”, dijo Trump.

Lo cierto es que el COVID-19 es 10 veces más mortal que la influenza y entre 2 y 2.5 veces más contagiosa.

Además, existe una vacuna para la influenza pero para el COVID-19 no, y como la influenza lleva más tiempo infectado humanos, ya muchos han desarrollado algún tipo de inmunidad. El COVID-19 justamente es un tipo nuevo de coronavirus frente al que la población mundial no tiene inmunidad.

“Vamos a perder mucha gente por la influenza, pero tendremos muchas más muertes por el desempleo. Habrá miles de suicidios si los negocios no vuelven a abrir sus puertas”, añadió Trump, sin pruebas ni cifras para respaldar lo que dijo.

Una recesión puede subir el riesgo de que aumenten los suicidios, pero los expertos en salud mental advierten que no existe una causa única del suicidio.

Según explica el diario The Guardian, en Estados Unidos, Canada y Europa hubo miles de suicidios más durante la recesión de 2008.

Pero esto ocurre con las epidemias también: cuando ocurrió el brote de SARS en Hong Kong en 2002 y 2003 también hubo un «aumento significativo» de suicidios en personas mayores de 65 años, según una investigación de 2010.

Eso palidece, sin embargo, con las primeras proyecciones del número de muertes por coronavirus en Estados Unidos: cientos de miles, incluso en el estimado más conservador.

Lo que sabemos de la tasa de mortalidad por coronavirus sigue cambiando, pero las investigaciones que se han hecho en Wuhan, la ciudad china donde comenzó el brote, muestran que la tasa de mortalidad es de alrededor de 1.4%. Expertos de la Universidad de Harvard proyectan que entre 20% y 60% de la población de Estados Unidos podría contraer el virus.

Aunque es imposible estimar de manera segura las cifras totales de coronavirus en el país, con 330 millones de habitantes un escenario razonable podría resultar en cientos de miles de muertes.

Buscando pelea

Trump también está usando los anuncios para actualizar al público sobre la pandemia para atacar a sus enemigos políticos. Criticó al gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien había dicho que el estado necesita 30,000 ventiladores para tratar a los pacientes más críticos. La única manera de conseguirlos, dijo Cuomo, es a través del gobierno federal.

«Él pudo haber comprado miles de ventiladores muy baratos hace años y no lo hizo», dijo Trump.

«No hay vuelta atrás que sea fácil», dijo Gottlieb, el excomisionado de la FDA. «Debemos aceptar una verdad dura. Este patógeno ha alterado la historia y ha cambiado nuestro mundo. Pero nos sorprendió en un momento en que contamos con las herramientas de salud pública, la tecnología y sabemos cómo vencerlo rápidamente y vencerlo para siempre. Debemos quedarnos en el campo de batalla»

 

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