Trump y el Rey Carlos Se Reúnen

El rey Carlos III admitió que hay “periodos de gran incertidumbre” al manifestar su agradecimiento al pueblo estadounidense y celebrar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos en un discurso dirigido al Congreso de Estados Unidos, donde subrayó los lazos entre ambos países en un contexto de inestabilidad política.

“Durante toda esta trayectoria”, comentó Carlos, “nuestros destinos han estado interconectados”.

Carlos se convierte en el segundo monarca británico en dirigirse a una sesión conjunta del Congreso. Su madre, la reina Isabel II, llevó a cabo un discurso similar en 1991 en el que enfatizó los vínculos históricos entre las naciones y la relevancia de sus principios democráticos.

El rey retoma esos conceptos en sus declaraciones del martes, las cuales fueron presentadas en un contexto notablemente distinto al de cuando su madre se dirigió a la misma cámara en el Capitolio de Estados Unidos. En este momento, el presidente Donald Trump se encuentra en una abierta confrontación con el primer ministro británico Keir Starmer debido al conflicto en Irán. Muchos de los legisladores presentes esa jornada asistieron el sábado a la Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, que fue interrumpida por un tiroteo que las autoridades han calificado de intento de asesinato contra Trump.

“Permítanme expresarlo con firmeza inquebrantable”, afirmó Carlos. “Actos de violencia como estos jamás triunfarán”.

Aunque el rey se enfocó en intereses comunes, hubo insinuaciones sutiles sobre asuntos que han generado divisiones entre Estados Unidos y Reino Unido, especialmente en relación a los temas globales. El monarca enfatizó que los países “no deben descansar en logros pasados” mientras la guerra en Irán desafía su relación. Además, solicitó una “determinación inquebrantable” para apoyar a Ucrania ante Rusia, exaltando la alianza de la OTAN, la cual Trump ha socavado en repetidas ocasiones.

El rey inició su jornada en la Casa Blanca, donde él y Trump se saludaron de manera cordial durante una ceremonia en el Jardín Sur. Bajo cielos nublados y lluviosos, Trump hizo una broma, refiriéndose a que era un “hermoso día británico” antes de centrar su discurso en la historia compartida entre Estados Unidos y Reino Unido.

Sin aludir a su confrontación con Starmer, el presidente intentó establecer una conexión que abarcara desde la firma de la Carta Magna por el rey Juan en 1215 hasta la Guerra de Independencia de Estados Unidos.

“Los patriotas estadounidenses de hoy pueden entonar: ’My country, ’tis of thee, sweet land of liberty’ (“Mi país es de vos, dulce tierra de libertad”), solo porque nuestros antepasados coloniales entonaron primero ‘God save the King’ (“Dios salve al rey”)”, afirmó Trump.

Los líderes se encontraron en el Despacho Oval en una reunión cerrada al público, lo que redujo la posibilidad de intercambios libres y a veces polémicos con funcionarios extranjeros que se han vuelto habituales durante el segundo mandato de Trump. Posteriormente, el presidente comentó que fue una “reunión muy positiva” y que Carlos es una “persona maravillosa”.
La relación fluctuante entre Trump y Starmer ha adquirido un tono especialmente hostil en los últimos meses, mientras el presidente del Partido Republicano ha estado tratando de conseguir respaldo internacional para el conflicto en Irán. Trump ha criticado a Starmer, quien ha mostrado resistencia en gran medida a sus propuestas, afirmando que “no estamos tratando con Winston Churchill”.

Asimismo, Trump ha decidido aplicar aranceles al Reino Unido y ha advertido sobre la posibilidad de impuestos adicionales, a pesar de un fallo emitido por la Corte Suprema a principios de este año que ha complicado la implementación de tales medidas unilaterales. El republicano amenazó, apenas la semana pasada, con establecer un “gran arancel” al Reino Unido si no se suprime un impuesto a los servicios digitales que afecta a las empresas tecnológicas estadounidenses.

En un sentido más amplio, Trump ha puesto en duda la tradicional alianza entre los dos lados del Atlántico, proponiendo la anexión de Groenlandia y emitiendo advertencias sobre una posible salida de la OTAN. Ha impuesto aranceles de manera reiterada y se ha burlado de Canadá, nación integrante de la Mancomunidad Británica.

Hakeem Jeffries, líder de los demócratas en la Cámara de Representantes por Nueva York, atribuyó el lunes los problemas en la relación entre Washington y Londres a las políticas del Partido Republicano.

“Esperemos que la visita del rey contribuya significativamente a reparar el daño que esta administración ha causado a uno de nuestros aliados más relevantes en el mundo”, manifestó.

Mientras tanto, Carlos ha escuchado ciertos reclamos en el Capitolio para que se reúna con las víctimas de Jeffrey Epstein durante su estadía en Estados Unidos. Aunque no hizo mención directa al delincuente sexual condenado, aludió a la “fuerza colectiva” en Estados Unidos y el Reino Unido para “brindar apoyo a las víctimas de algunos de los males que, lamentablemente, persisten en nuestras dos sociedades”.

No está claro si sus declaraciones, expresadas con sumo cuidado, tenían la finalidad de ser un reconocimiento indirecto a las víctimas de abuso sexual en el contexto del escándalo de Epstein. El representante demócrata Ro Khanna, de California, quien ha sido un defensor del esfuerzo por obtener justicia en el caso de Epstein, comunicó que el embajador británico en Estados Unidos le informó que habría un reconocimiento a los sobrevivientes durante el discurso ante el Congreso.

Carlos y Camila llegaron a la capital estadounidense el lunes y disfrutaron de una té con el presidente y la primera dama, Melania Trump. La pareja real continuará su recorrido por Estados Unidos más adelante esta semana, haciendo paradas en Nueva York y Virginia.

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