USCIS avisa de que el tiempo de espera para lograr visas y permisos migratorios se va a alargar
Los trámites dentro de Estados Unidos se van a hacer mucho más largos, y en la frontera ya hay que esperar horas para acceder al país desde México.

La agencia estadounidense a cargo de procesar las solicitudes de inmigración anunció este martes que canceló su plan para dar licencias sin sueldo al 70% de su personal pero advirtió que aún enfrenta dificultades financieras que podrían resultar en que algunos solicitantes experimenten tiempos de espera más largos.

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración  (USCIS, en inglés), que está al cargo de procesar los permisos de trabajo, las residencias permanentes (green cards) y otras visas, anunció que ha anulado su plan para poner a 130,000 empleados en licencia sin salario, que se iba a hacer efectivo el 30 de agosto.

“Recortes de gastos sin precedentes” y un aumento en los ingresos le permitieron a la agencia cancelar las cesantías, pero que habrá esperas más largas y mayores retrasos, que afectarán a las solicitudes de permisos de trabajo, residencia permanente y naturalización, explicó USCIS en un comunicado.

La agencia, cuyo presupuesto de alrededor de 4,800 millones de dólares depende en casi su totalidad de las tarifas de las nuevas solicitudes de inmigración, notificó que sus ingresos por ese concepto se redujeron en un 50 por ciento en junio debido a una menor inmigración por el COVID-19.

Los expertos en inmigración y exfuncionarios dicen que incluso antes del inicio de la pandemia, la agencia había visto caer drásticamente los ingresos como resultado de la desaceleración en el procesamiento y otros límites impuestos a las solicitudes de inmigración.

El subdirector de Políticas de USCIS, Joseph Edlow, advirtió en el comunicado que no hay garantía de que la agencia no emita futuras licencias sin sueldo y pidió al Congreso que se asegure que se cuente con los fondos suficientes para el año fiscal 2021, que comienza en octubre.

“Evitar el cese del personal se hace a un costo operativo severo que aumentará los retrasos y tiempos de espera en todos los procesos, sin garantías de que podamos evitar licencias futuras”, alertó Edlow, “un regreso a los procedimientos normales de operación requeriría una intervención del Congreso para sostener a la agencia en 2021”.

USCIS solicitó un rescate de 1,200 millones de dólares al Congreso en mayo para evitar las licencias sin sueldo previstas, pero los legisladores rechazaron su petición argumentando que la agencia tenía los fondos necesarios para continuar las operaciones durante el año fiscal.

De momento, mantendrá sus operaciones hasta el final de septiembre, cuando concluye el actual año fiscal.

A partir del 2 de octubre, la agencia, que cesó sus operaciones durante dos meses por el coronavirus, va a aumentar las tarifas que cobra en un 20% como promedio y eliminará algunas exenciones de pago, entre ellas las que benefician a los solicitantes de asilo.

Mientras tanto, la prohibición a los viajes no esenciales desde México en medio de la pandemia ha creado enormes cuellos de botella en la frontera, y algunos automovilistas dicen que han esperado hasta 10 horas para ingresar a Estados Unidos.

Un estadounidense que trabaja para una compañía que brinda apoyo a los negocios con operaciones en México observó las largas filas desde su hogar en Tijuana, México. Dijo que se formó a la medianoche para estar a tiempo en su turno que comenzaba a las 8 de la mañana en San Diego y que aún así llegó 90 minutos tarde.

“Espero que sólo sea un ajuste inicial y que sea un poco más agilizado en el futuro”, comentó Ross Baldwin, el jefe del hombre y quien es presidente de la compañía TACNA Services Inc.

La prohibición parcial que el Gobierno de Trump introdujo en marzo para evitar la propagación del coronavirus no impide la entrada de las personas con nacionalidad estadounidense o que cuenten con residencia legal. Ir a trabajar, a la escuela o a citas médicas son considerados viajes esenciales, pero ir de compras, a comer o socializar no lo son.

Andrea Casillas, quien trabaja en una tienda de Bed Bath & Beyond en San Diego y vive en Tijuana porque es menos caro, esperó cuatro horas para ingresar a Estados Unidos el lunes.

«Hay un precio que pagar [por viajar desde México], pero debería ser razonable», comentó Casillas, «esto está yendo demasiado lejos».

Las medidas se produjeron luego de que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) dijo que revisó a unos 100,000 viajeros que venían desde México en automóvil o a pie y que encontró que el 63% de los ciudadanos estadounidenses o personas con residencia legal viajaban por cuestiones que no eran esenciales.

El viernes, la CBP empezó a reasignar al personal en 14 cruces fronterizos más grandes en California, Arizona y Texas para que la gente ingrese más rápido en las mañanas durante los días laborales, cuando hay una mayor cantidad de viajes esenciales, lo que provoca enormes filas los fines de semana.

El martes, el tránsito era inusualmente ligero y los transeúntes portaban mascarillas y mantenían una corta distancia unos de otros. Se prevé que aumente el tiempo de espera durante el fin de semana o por las noches entre semana, afectando a personas que van a la playa o a restaurantes. Las esperas aumentaron en la frontera el fin de semana pasado y los cruces de California fueron los más afectados.

Las medidas no aplican en la frontera con Canadá, la cual también está sujeta a la prohibición a viajes no esenciales. Los viajes aéreos no se han visto afectados.

Las filas que serpenteaban por las calles de Tijuana el fin de semana pasado fueron las más largas que los residentes han visto, representando problemas para los automovilistas que estaban desesperados por ir al baño.

La policía de Tijuana dijo que algunas personas se quedaron sin gasolina. Una mujer de 87 años falleció el domingo de un infarto en su vehículo mientras esperaba para pasar por el cruce fronterizo más transitado de la nación, en San Diego.

La personas que estaban atrapadas en el tránsito ventilaron su molestia en las redes sociales, publicando fotografías y videos tomados desde sus autos. Uno de ellos, Yair Melendrez, dijo que esperó cinco horas para cruzar para llegar a su trabajo el lunes.

Hacen «el cruce mas lento con el motivo de desesperar a toda esa gente que sale de vacaciones o que hacen viajes no esenciales», señaló en un mensaje de texto, «¡Lo malo de todo esto es que a nosotros que vamos a trabajar nos perjudica bastante!».

Anne Maricich, subdirectora de las operaciones de campo de la CBP en San Diego, dijo que la espera en California alcanzó un máximo de seis horas según el recuento de la agencia. Los testigos reportaron esperas más largas.

El vendedor de tacos Christian Mendoza dijo que un cliente que atendió el lunes por la mañana le comentó que esperó siete horas. Los funcionarios de la CBP creen que el atasco en días laborales fue un remanente del fin de semana. Las filas eran tan cortas el martes que Mendoza no vendió un solo taco en tres horas.

Antes de la pandemia, unas 200,000 personas ingresaban por día a Estados Unidos en los cruces de California con México, de acuerdo con la CBP. El promedio diario cayó a unas 70,000 personas luego de que se implementó la prohibición en marzo, pero desde entonces ha aumentado a unas 120,000.

La CBP está bajo presión para reducir las restricciones mientras las economías fronterizas que dependen de los consumidores mexicanos se ven cada vez más afectadas. El representante estadounidense por Texas, Henry Cuellar, dijo que el centro de Laredo, que se encuentra en su distrito, es «un pueblo fantasma».

Jason Wells, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro, dijo que el 13% de los negocios en la zona aledaña al cruce entre San Diego y Tijuana han cerrado de manera permanente y aquellos que están abiertos han tenido una reducción de sus ingresos de más de la mitad.

Wells dijo que “las restricciones fronterizas arbitrarias y las acciones punitivas contra aquellos que no encajan en una definición caprichosa de ‘esencial’ están causando más daño que bien”.

La CBP subrayó las consideraciones de salud pública: «Necesitamos que la gente piense dos veces sobre los viajes no esenciales y se pregunte si vale la pena arriesgar sus vidas y las vidas de los demás», dijo el portavoz Rusty Payne.

Christopher Landau, embajador de Estados Unidos en México, enfatizó que muchas personas cruzan la frontera para visitar a sus familiares, ir de compras o a restaurantes.

“Esta actitud irresponsable está agravando la crisis sanitaria”, tuiteó.

La CBP trabaja con grupos empresariales y funcionarios de sanidad de California para minimizar el impacto, señaló Maricich.

“Es un equilibrio muy difícil en este momento”, comentó.

 

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