Cientos de ‘narcobloqueos’ se han registrado a lo largo de 12 años en varios estados. Es una táctica cada vez más violenta para procurar una ruta de escape, evitar que lleguen refuerzos del gobierno y sembrar el caos. Los delincuentes ahora también atacan a civiles e incendiar negocios.

Es una reacción de los carteles mexicanos que se ha vuelto cotidiana ante operativos militares. Apenas se enteran de que soldados tratan de capturar a capos importantes, sus pistoleros salen a las calles a quemar todo lo que pueden.

Los sanguinarios Zetas, pistoleros de los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, sicarios del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y hasta un grupo delictivo que operaba en la Ciudad de México, usaron esa táctica a lo largo de 12 años.

Pero la estrategia de los narcos se fue tornando cada vez más dañina para la población: ahora también balean a civiles y les prenden fuego a tiendas de autoservicio, en un aparente intento por desatar el mayor caos posible en la ciudad, desviar la atención del gobierno y advertir que están dispuestos a todo.

El viernes 12 de agosto de 2022 se vivió una jornada de terror en distintas ciudades de Baja California, incluyendo Tijuana y Mexicali, donde narcotraficantes incendiaron más de 20 vehículos y negocios. No se reportaron heridos.

Se cree que detrás de estos hechos violentos está un jefe regional del Cartel de Jalisco, una organización que lleva años tratando de arrebatarle la “plaza” al Cartel de Sinaloa.

Se tiene documentado que el 8 de marzo de 2010 miembros del crimen organizado realizaron el primer narcobloqueo en la ciudad fronteriza de Reynosa, en Tamaulipas.

Ese año, los carteles realizaron 120 bloqueos de calles, según un análisis de la revista Nexos.

El mismo medio informa que esa práctica siguió repitiéndose: en 2011 se registraron 79 narcobloqueos; en 2012 hubo 91; en 2013, 21; en 2014, 9; en 2015, 88; en 2016, 11; y en 2017, 107.

La estrategia de los criminales es tan sencilla como efectiva: interrumpir el tránsito vial para evitar que lleguen las fuerzas de seguridad a lugares donde se realiza un operativo de captura.

Otro objetivo es formar un cerco que les permita perpetrar ataques a grupos rivales.

Hasta ahora, la reacción más furiosa se registró en agosto de 2012, cuando miembros del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) realizaron 28 narcobloqueos, quemando 35 vehículos en Guadalajara y otros municipios, para evitar la captura de su jefe Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’.

Tres años más tarde, en mayo de 2015, los gatilleros de ‘El Mencho’ volverían a incendiar más de una docena de automóviles en Guadalajara tras un enfrentamiento con las autoridades.

Los incidentes sucedieron una escalada de violencia en Jalisco tras dos emboscadas en marzo y abril de ese año que cobraron la vida de 20 policías. El 1 de mayo de ese mismo año, el cartel derribó con un lanzagranadas un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana, matando a 8 soldados y un policía federal.

En la historia de México también quedó grabado con sangre otro episodio: ‘El Culiacanazo’. Así le dicen a la oleada de ataques para rescatar en 2019 a Ovidio Guzmán López, uno de los hijos del narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, quien era líder de una facción del Cartel de Sinaloa.

Guzmán López fue capturado en Culiacán por militares, pero las balaceras, bloqueos y secuestros de soldados doblegaron al gobierno. El presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó que liberaran de inmediato al hijo de ‘El Chapo’ y solo así volvió la paz a la capital de Sinaloa.

El hijo de ‘El Chapo’ tiene una orden de arresto con fines de extradición emitida por una corte de Estados Unidos. Es considerado uno de los herederos del imperio criminal que dejó su padre, quien purga una condena a cadena perpetua en una prisión de Colorado.

Aquella tarde del 17 de octubre de 2019, había militares retenidos, sicarios se colocaron afuera de un complejo habitacional donde vivían familiares de soldados, varias personas murieron por intensas balaceras y múltiples autos fueron incendiados por todos lados.

López Obrador dijo que él mismo pidió ponerle fin a la operación de captura de Ovidio Guzmán “para no poner en riesgo a la población, para que no se afectara civiles, porque iban a perder la vida -si no suspendíamos ese operativo- más de 200 personas inocentes en Culiacán, Sinaloa”.

Otro narcobloqueo que preocupó a las autoridades fue el ocurrido el 20 de julio de 2017 en la alcaldía Tláhuac, en la Ciudad de México, como reacción al arresto del líder del Cartel de Tláhuac, Felipe de Jesús ‘N’, mejor conocido como ‘El Ojos’.

En junio de 2022, la detención de Víctor Hugo Téllez, alias ‘El Chaparro’ y líder en el Cartel del Golfo, desató episodios de violencia que atemorizaron a los vecinos de Matamoros, Tamaulipas. En 16 puntos hubo vehículos incendiados, bloqueos en carreteras y balaceras.

La reacción de los traficantes fue incluso más agresiva el 9 de agosto de 2022 en Jalisco y Guanajuato: además de los vehículos incendiados, pistoleros del CJNG le prendieron fuego a más de 25 tiendas de autoservicio OXXO. Crédito: Bomberos de Zapopan, Jalisco

Fue por un operativo militar que interrumpió una reunión entre jefes del cartel en Ixtlahuacán del Río. Se trata de Ricardo Ruiz Velasco, alias ‘RR’ o ‘Doble R’, fundador del brazo armado más letal del cartel, el ‘Grupo Élite’; y Gerardo González Ramírez, apodado ‘El Apá’ y ‘El Güero’.

Los soldados capturaron a 16 integrantes del cartel, abatieron a un delincuente y les decomisaron varios vehículos y arsenal. Pero ninguno de los capos que estaban en esa cumbre fue detenido.

Ambos lograron huir en medio del caos que sus pistoleros generaron en el área metropolitana de Guadalajara. A punta de pistola bajaron a conductores y pasajeros de camiones y autos particulares que rociaron con gasolina para hacerlos arder. En Ixtlahuacán bloquearon los accesos al municipio y lanzaron “ponchallantas” en las carreteras.

El gobierno decomisó varios autos, un camión “monstruo” de blindaje artesanal, más de 30 rifles, ametralladoras, pistolas, explosivos y chalecos antibalas con las siglas ‘CJNG’.

Dos días después, el 11 de agosto de 2022, los narcos volvieron a salir a las calles, esta vez en la fronteriza Ciudad Juárez. Todo se inició con un motín en una cárcel donde se enfrentaron miembros de la facción del Cartel de Sinaloa liderada por los hijos de ‘El Chapo’ Guzmán y ‘Los Mexicles’.

El resultado fue fatal: al menos 11 personas murieron y 20 más resultaron heridas.

«Los Mexicles empezaron a emprender acciones de disturbio y agresiones contra la población civil, dando como resultado 9 personas fallecidas, 4 afuera de un local», informó el subsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Ricardo Mejía Berdeja.

Esos cuatro muertos, todos empleados de una empresa radiofónica local, fueron asesinados en el exterior de un negocio de pizzas ubicado en una plaza comercial.

Antes, los delincuentes le prendieron fuego a una tienda de autoservicios ubicada al norte de la ciudad.

 

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