El Congreso ha iniciado su receso hasta septiembre, y las negociaciones entre demócratas y republicanos están estancadas quizá de forma permanente.

Las millones de personas y empresas que esperan nuevas ayudas económicas por la crisis económica del coronavirus tendrán que esperar al menos hasta septiembre, con la Cámara y el Senado ya prácticamente cerrados por su receso de agosto. Pero el nuevo plan que negocian demócratas y republicanos podría quedar aparcado de forma definitiva, después de que el presidente, Donald Trump, afirmara este miércoles que el acuerdo «no va a suceder».

La Casa Blanca y los líderes de ambos partidos en el Congreso intentaron rescatar las negociaciones para una segunda ronda de cheques por 1,200 dólares como parte de un nuevo paquete de alivio económico, pero las posiciones siguen muy alejados en cuanto al tamaño, el alcance y el enfoque para ayudar a los desempleados, reabrir las escuelas y lanzar una estrategia nacional para contener el virus.

«El proyecto de ley no va a suceder porque no quieren ni hablar de ello, porque no podemos darles el tipo de cosas ridículas que quieren, que no tienen nada que ver con el virus», aseguró Trump el miércoles por la noche.

Los cheques son apenas uno de los puntos de discordia entre los bandos demócratas y republicanos, que promueven, cada uno por su lado, sus propias versiones del nuevo plan de alivio económico.

Tras casi tres semanas de negociaciones con funcionarios de alto rango de la Casa Blanca, éstas continúan en un punto muerto, mientras crece la ansiedad por la alta tasa de desempleo y la anémica recuperación de la economía.

El principal negociador de Trump, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, trató de revivir las conversaciones estancadas, pero la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, descartaron la propuesta, diciendo que el Gobierno sigue negándose a cumplir con ellos. Los republicanos del Congreso están en gran medida dejando de lado las conversaciones.

«La Casa Blanca no se mueve», aseguraron Pelosi y Schumer.

El senador republicano por Missouri Roy Blunt quien también participa en las negociaciones bipartidistas, advirtió que es muy «probable» que continúe el estancamiento actual, ahora con la presión adicional de pactar un acuerdo antes del 30 de septiembre, cuando el Gobierno agote sus fondos.

Según Blunt, la llamada telefónica del miércoles con el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, y Mnuchin, duró muy poco y «no ha habido mucho movimiento» hacia un posible acuerdo.

Blunt aseguró que sí hay un acercamiento sobre fondos relacionados directamente con la pandemia del COVID-19, pero no es el caso sobre ayudas adicionales para los Gobiernos locales y estatales.

A su juicio, las órdenes ejecutivas que firmó el presidente -frustrado por la inacción del Congreso, según la Casa Blanca-, son limitadas y no resuelven del todo la emergencia actual.

Vaivén de acusaciones

Por su parte, Pelosi defendió la propuesta demócrata para paliar la crisis causada por la pandemia del COVID-19 y culpó a los republicanos por el estancamiento.

La líder de la Cámara destacó que la propuesta demócrata incluye más de 60,000 millones de dólares en ayudas para cupones de comida y otras iniciativas de nutrición para familias de escasos recursos.

En cambio, los republicanos sólo proponen 240,000 dólares para ayudas de vivienda para familias que afrontan amenaza de desalojo, se quejó Pelosi, quien subrayó que la pandemia del COVID-19 ha afectado de forma desproporcionada a niños de las minorías.

Mientras tanto, tres de los programas establecidos bajo la legislación CARES Act, que el Congreso aprobó en marzo, caducaron a finales del mes pasado: los 600 dólares adicionales en subsidios de desempleo semanales; ayudas contra desalojos, y los préstamos para los pequeños negocios.

Esa medida además incluyó 270,000 millones de dólares que se usaron para enviar cheques por hasta 1,200 dólares a individuos y hasta 2,400 a familias.

Las disputas actuales giran precisamente en torno al alcance y contenido de sendas propuestas para paliar la crisis: la medida republicana, conocida como HEALS Act totaliza un billón de dólares y mantendría el mismo nivel de fondos para los cheques.

Mientras, la medida demócrata, conocida como HEROES Act y que fue aprobada en mayo pasado en la Cámara Baja, suma tres billones de dólares e incluirá un aumento en los cheques para las familias.

En una carta a su bancada, Pelosi dijo que hay urgencia para extender los beneficios de desempleo y fondos para las escuelas, y que los demócratas están dispuestos a llegar a “un término medio” con los republicanos, si éstos aceptan subir por un billón el monto de su propuesta.

En un comunicado, Mnuchin acusó a Pelosi de exigir que los republicanos acepten su propuesta como condición para reanimar las negociaciones.

Contrario a lo que dijo Pelosi, argumentó Mnuchin, la administración «está dispuesta a avanzar hacia una legislación que permita fondos sustanciales» para las escuelas, el cuidado infantil, alimentos, vacunas, hospitales, préstamos para pequeños negocios, ayuda de vivienda, gobiernos locales y estatales, y protección contra demandas para universidades, escuelas y negocios.

«Los demócratas no tienen interés en negociar», apuntó Mnuchin.

Según una fuente legislativa demócrata, que pidió el anonimato porque no está autorizada para hablar con la prensa, hay pesimismo y frustración en los corredores del Congreso, donde algunos legisladores han regresado a sus distritos por el receso de agosto.

 

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