A menos de dos meses del comienzo del Mundial de Fútbol 2026, programado para el 11 de junio, se intensifica la inquietud entre comunidades migrantes y turistas internacionales ante la posibilidad de redadas o verificaciones por parte de agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en un contexto de políticas migratorias más rigurosas promovidas por la administración de Donald Trump. Estados Unidos será la nación que albergará el mayor número de partidos, con un total de 78.
“Considero que la represión migratoria implementada por la Administración Trump dificultará que las personas se sientan tranquilas al asistir a estos encuentros”, comenta Cristóbal Ramón, principal asesor en temas de inmigración de UnidosUS, la organización más destacada en derechos civiles de la comunidad latina en Estados Unidos.
Este temor ya está influenciando decisiones concretas. Samuel, un colombiano de 29 años que reside de forma indocumentada en Nueva York, afirma que ha desistido de la idea de asistir al torneo.
“Tenía la intención de adquirir un boleto para el Mundial; nunca antes había tenido la oportunidad de participar en uno y este era el momento perfecto, ya que he estado viviendo en Nueva York desde hace tres años, pero ese anhelo se desvaneció. No voy a comprar un billete que, además de ser costoso, puede ponerme en riesgo por la noticia de que Trump tendrá agentes migratorios en los partidos”, comenta.
Inquietud por operativos migratorios durante los encuentros
Según el medio especializado en deportes The Athletic, del The New York Times, ejecutivos de la FIFA habrían solicitado a su presidente, Gianni Infantino, que mediara ante la Casa Blanca para prevenir operativos migratorios durante los encuentros.
La intranquilidad se concentra en las repercusiones que estas acciones pueden tener en la asistencia de aficionados internacionales y en la percepción de seguridad del evento.
No obstante, el mensaje oficial desde el gobierno estadounidense ha sido diferente. En una declaración, el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, manifestó que el Mundial será “uno de los eventos más grandiosos y espectaculares de la historia”, resaltando su impacto en la economía y la creación de empleo. Sin embargo, evitó abordar directamente la posibilidad de acuerdos con la FIFA sobre la presencia de agentes migratorios.
Las inquietudes aumentaron tras declaraciones anteriores de funcionarios federales. Durante una reunión del grupo de trabajo del Mundial, el vicepresidente JD Vance indicó que el país espera acoger a visitantes de cientos de naciones, pero advirtió que deberán cumplir rigurosamente las condiciones de sus visas.
A esto se añaden las confirmaciones provenientes del ICE. En febrero, el director interino, Todd Lyons, declaró ante un comité de la Cámara de Representantes que la agencia formará parte del esquema de seguridad durante el Mundial.
“ICE es un componente esencial del dispositivo de seguridad general”, aseguró, sin comprometerse a suspender operativos migratorios durante los eventos deportivos.
Estas afirmaciones han suscitado preocupaciones entre organizaciones que defienden los derechos humanos y líderes de comunidades, quienes alertan que la eventual intervención de ICE podría desincentivar a miles de aficionados a asistir a los encuentros, en particular a aquellos que provienen de naciones con restricciones migratorias o a comunidades migrantes dentro de los Estados Unidos.
En el ámbito del Congreso, varias voces han manifestado su inquietud. El senador Chris Van Hollen advirtió que las políticas y los pronunciamientos del gobierno podrían desmotivar la llegada de turistas internacionales. Por otro lado, desde el Departamento de Comercio, el funcionario Robert O’Leary indicó que se están realizando esfuerzos para simplificar la obtención de visas y promover la asistencia al evento.
El precedente del Mundial de Clubes, llevado a cabo anteriormente en Estados Unidos, también contribuye a aumentar las incertidumbres. Según reportes, agentes de ICE y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza pudieron haber estado presentes en algunos de los encuentros, aunque el gobierno ha negado que se llevaran a cabo operativos de control migratorio en ese marco.
Para los migrantes y posibles visitantes, la oportunidad de asistir a los partidos se ve ensombrecida por el miedo a ser objeto de controles migratorios, en un entorno donde la seguridad y la supervisión podrían cambiar la esencia de uno de los eventos más significativos del fútbol a nivel mundial.
