La caravana estaba integrada en su mayoría por migrantes de El Salvador, Guatemala, Haití, Cuba y por un pequeño grupo de africanos. Se calcula que por lo menos 4,500 personas procedentes de África se encuentran varadas en el sur de México.

Tan solo 14 horas duró la caravana migrante que partió la madrugada del sábado desde Tapachula, Chiapas, con rumbo a la frontera entre México y Estados Unidos.

Entre 2,000 y 3,000 migrantes, en su mayoría haitianos y cubanos, salieron del Parque Miguel Hidalgo en Tapachula para llegar al municipio de Huehuetán. Varios quedaron rezagados de la caravana y fueron «rescatados» por los agentes migratorios mexicanos.

En Tuzantán 300 elementos de la Guardia Nacional colocaron un cerco sobre la carretera federal. Por más de 20 minutos un grupo de haitianos se colocó frente a la valla policiaca exigiendo continuar su camino hasta que fueron replegados y obligados a regresar custodiados por agentes policiacos.

El domingo, desde la Ciudad de México en la inauguración de un congreso sobre educación sexual, la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, prometió atender a los migrantes mediante programas sociales, ofreció empleos, seguro social y documentos de identificación: “vamos a tratar que ellos se incorporen a todos nuestros programas de bienestar y vamos a procurar que ellos tengan la posibilidad de integrarse».

El Instituto Nacional de Migración (INM) difundió en un comunicado que ha respetado los derechos humanos de los migrantes, Pedro García Villagrán, coordinador del Centro de Dignificación Humana, A.C., dijo que los agentes del gobierno actuaron de manera violenta en contra los extranjeros resultando cinco heridos y un niño perdido.

Más de 600 detenidos

Como resultado de la caravana que partió el sábado fueron detenidos 613 migrantes que eran solicitantes de refugio ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) que contaban con una visa que les permitía transitar únicamente por el estado de Chiapas, sin embargo, fueron regresados a la Estación Migratoria «Siglo XXI». «Los agentes se pasaron eso por el arco del triunfo», dijo García Villagrán.

«Es un abuso de autoridad, una represión terrible. Levantaron a las mujeres, a los niños. Es la represión más grande contra los migrantes por parte de un gobierno que se dice republicano y demócrata y sobre todo que dice respetar los derechos humanos. Este gobierno se volvió el perrero de Donald Trump», declaró García Villagrán a la agencia EFE.

Muchos de los migrantes aún piensan en otras opciones y tienen el deseo de continuar y seguir por las vías del tren pero no tienen la intención de regresar a sus países de origen.

«Aquí nos vamos a morir, pero a nosotros nadie nos regresa». «Yo no vine hasta acá para que me regresen», han sido algunos de los testimonios que la agencia EFE ha recabado de migrantes que fueron detenidos.

Desde el mes de octubre de 2018 un fuerte flujo de migrantes de origen centroamericano llegaron a México con el objetivo de cruzar su territorio para pedir asilo en EEUU.

Fue en junio cuando los gobiernos de EEUU y México llegaron aun acuerdo migratorio después de que el presidente Donald Trump amenazara con imponer aranceles a productos mexicanos.

El gobierno mexicano respondió de inmediato enviando a sus fronteras efectivos de un nuevo cuerpo de seguridad llamado » Guardia Nacional». Según cifras oficiales, el flujo migratorio hacia EEUU se redujo en un 58.7%.

La ola de migrantes africanos

Hasta el primer trimestre de este año, según la Unidad de Política Migratoria del gobierno federal, han ingresado al país más de 15,000 africanos.

Los migrantes llegaron a México después de tomar diversos vuelos y barcos provenientes de Angola a Brasil, un trayecto que en barco llega a durar cerca de dos meses para después dirigirse hacia Perú o Ecuador, continuando hacia México en rutas que pueden ser mortales.

Según cifras del INM tan sólo en 2013 fueron detenidos 668 personas provenientes de África, en 2014 fueron registrados 1,279 y en 2015 la cifra aumento cinco veces, llegando a 3,200. En ese año la mayoría prevenían de Somalia. A finales de 2016, tan sólo durante los últimos dos meses mas de 20,000 africanos ingresaron a territorio mexicano.

La ruta elegida suele ser a través de bandas que trabajan de manera similar a compañías constituidas de manera legal, estableciendo acuerdos con organizaciones locales. Brasil es el destino favorito, pero también Ecuador, a donde llegan la mayoría de cameruneses ya que desde el año 2008 no solicita visa a los ciudadanos que provienen de África.

El Centro de Dignificación Humana en Tapachula estima que desde hace más de cuatro meses más de 4,500 migrantes africanos están varados en la frontera sur de México.

Desde que ese grupo de africanos ingresó a territorio mexicano, el INM los ha catalogado como personas apátridas, que no cuentan con nacionalidad.

Los africanos han tomado como estandarte dos palabras, «libertad» para transitar por el territorio mexicano y «mafia», pues han señalado irregularidades al interior del INM.

Villagrán informó que en agosto el Centro de Dignificación Humana interpuso ocho amparos a favor de 812 migrantes para permitirles el libre tránsito por el país y evitar su detención, pero los juicios fueron rechazados.

A finales de agosto migrantes africanos bloquearon el acceso a la estación migratoria «Siglo XXI» en Tapachula, Chiapas, exigiendo al INM el documento necesario que les permitiría estár en México durante 20 días para llegar a la frontera norte. Sin embargo, elementos de la Policía Federal empujaron y golpearon a los migrantes para retirar el bloqueo mientras protestaban entre cantos y bailes. El resultado, varios heridos incluyendo dos periodistas que cubrían la manifestación.

«Abandoné mi país por la crisis que está sucediendo en el sur de Camerún, la vida no tiene valor ahí especialmente para jóvenes como nosotros. Nos están matando todos los días, así que estamos huyendo en búsqueda de una mejor vida», dijo uno de los africanos varados en Tapachula.

Al cambiar las reglas migratorias mexicanas, el nuevo documento considera a los migrantes como personas sin nacionalidad obligándolos a abandonar el país solo por la frontera sur, por Tapachula, por el mismo lugar donde entraron.

Los migrantes se quejan de que el Instituto de Migración no accede al diálogo y tampoco a traducir los documentos que les entregan. Los africanos duermen desde hace semanas en las calles en espera de su permiso y han declarado que no quieren ser refugiados pues en su mayoría no hablan español y su deseo es llegar a EEUU o Canadá.

Los intentos de cruzar el país azteca ya han cobrado las primeras víctimas. El viernes 11 de octubre un migrante originario de Camerún murió al volcar la lancha en la que viaja en compañía de una decena de personas, en playas de Tonalá, Chiapas. Un cadáver que aún no ha sido identificado, fue encontrado el domingo por autoridades del estado mexicano de Oaxaca según lo confirmó la agencia AFP. Las autoridades locales presumen que el cuerpo podría pertenecer a un camerunés que también desapareció en el naufragio. Un migrante más aún se reporta desaparecido.

«En la ciudad de Tapachula en Chiapas se siente un ambiente horrible como si estuviéramos en una guerra», dijo a la agencia AFP Irineo Mújica, activista de la organización Pueblo Sin Fronteras.

Mújica confirmó que un grupo de migrantes logró evadir el cerco militar el sábado y que a pesar de todo «probablemente seguirán su camino» hacia la frontera con EEUU.

 

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