El titular de la diplomacia cubana, Bruno Rodríguez, comunicó en X que Rubio «ha decidido simplemente falsear la verdad» y «contradice al Presidente (Trump) y a la portavoz (Karoline Leavitt) de la Casa Blanca» al desmentir el efecto del «cerco petrolero criminal que él mismo sugirió».
«En un lapso de cuatro meses, únicamente un buque de combustible ha llegado a Cuba. Se intimida y amedrenta a todos nuestros proveedores, infringiendo las regulaciones del comercio libre y la libertad marítima», agregó.
Rodríguez también condenó las nuevas sanciones proclamadas por Donald Trump el primero de mayo, que impactan al sector energético. «El Secretario está muy consciente del perjuicio y dolor que causa actualmente al pueblo cubano», comentó.
Horas antes, y con su viaje al Vaticano próximo para discutir asuntos relacionados con América Latina con el papa León XIV, Rubio expresó que «no existe un cerco petrolero contra Cuba per se».
«Cuba estaba acostumbrada a recibir petróleo sin costo de Venezuela. Y se quedaban con el 60% de ese petróleo para revenderlo a cambio de divisas», declaró el responsable de la diplomacia de Estados Unidos.
«El único cerco que ha ocurrido es que los venezolanos han decidido (. . . ) que no van a ofrecer más petróleo, y menos a un régimen que está fracasando», añadió Rubio.
A finales de enero, Donald Trump rubricó un decreto presidencial que dictaminó que la isla comunista, localizada a 150 kilómetros de las costas de Florida, constituye una «amenaza excepcional» para Estados Unidos, e inclusive amenazó con represalias a cualquier nación que intente proveer petróleo a La Habana.
Hasta este momento, Washington solo ha autorizado la llegada, a finales de marzo, de un buque cisterna ruso. Según Trump, fue una entrega aislada.
«Su modelo económico es inviable, y las personas que lo dirigen no pueden resolver la situación», expresó Rubio.
La disminución del crudo venezolano —después de la captura de Nicolás Maduro— ha intensificado la crisis en la isla, caracterizada por apagones prolongados.
Cuba acusa a Washington de mantener una política hostigadora desde poco tiempo después de la Revolución de 1959.
«Lo único más lamentable que un comunista es un comunista inepto», manifestó Rubio.
Acerca de su visita al Vaticano, mencionó: «Nos encantaría discutir la situación de Cuba».
«Proporcionamos a Cuba seis millones de dólares en asistencia humanitaria, pero evidentemente no nos permiten distribuirla, por lo que la hacemos a través de la Iglesia», comentó.
«Nos gustaría contribuir más, pero el régimen debe conceder su autorización».
Washington y La Habana reconocen intercambios políticos, aunque presentan diferencias sobre su magnitud.
