Una inesperada alianza entre la NBA y un grupo de científicos alberga la promesa de controlar la propagación del virus antes de que llegue la vacuna. Ya recibió la aprobación de la FDA. Te contamos en qué consiste.

Cuando el investigador de la Escuela de Salud Pública de Yale Nathan Grubaugh recibió un correo electrónico de un ejecutivo del equipo de la NBA los Timberwolves de Minnesota nunca imaginó que sería el comienzo de una alianza que bien podría frenar el curso de la pandemia en EEUU, incluso antes de que se encuentre una vacuna.

El fruto de esa alianza: una prueba diagnóstica del covid-19 no invasiva, fácil de producir y mucho más barata, que acaba de recibir la aprobación de la FDA.

La propia agencia la cataloga como “revolucionaria” en términos de eficiencia y de evitar la escasez de componentes, algo que ha sido una gran limitante en el control de la propagación del nuevo coronavirus.

“Recibimos solicitudes muy extrañas, pero esta estaba en el tope. Cuando leí el nombre del equipo en el título del email, me pregunté: ‘¿Qué es esto?’”, cuenta Grubaugh a ESPN. El enlace pronto llegaría al nivel del vicepresidente senior de la NBA, David Weiss, quien coordina la respuesta de la liga ante el nuevo coronavirus. Buscaban la manera de testear a sus jugadores constantemente para poder retomar los juegos. ¿Cómo podían hacerlo? Vieron en los hallazgos de un estudio publicado por Yale una solución.

En abril, Grubaugh y sus colegas habían publicado un estudio preliminar que sugería que las pruebas de saliva eran igual de precisas que las que requerían un hisopado nasofaríngeo. Hasta ese momento habían hecho el análisis a partir de pruebas disponibles en el mercado. La propuesta de la NBA fue un paso más allá: el sindicato de los jugadores daría a Yale los fondos para que desarrollaran su propia prueba y la probaran en los jugadores.

Y así fue.

La prueba en cuestión (o más bien un nuevo protocolo para hacer la prueba llamado SalivaDirect) no sólo es menos invasiva que las que requieren de hisopados nasofaríngeos; también permite que las muestras de saliva sean recolectadas en cualquier container esterilizado, brinda resultados en pocas horas y, además, se salta un paso que requiere el uso de químicos que escasean y han entorpecido el proceso de testing en el país.

Todo esto con una precisión bastante similar y otro importante beneficio: su fabricación es mucho, pero mucho, más barata.

«Esto podría cambiar las reglas de juego»
“La realización de pruebas masiva es crítica para nuestros esfuerzos de control. Simplificamos los tests para que apenas cuesten un par de dólares y esperamos que los laboratorios sólo cobren 10 dólares por muestra . Si alternativas baratas como esta se implementan a nivel nacional, podríamos finalmente controlar la pandemia, incluso antes de tener una vacuna”, insiste Grubaugh en un comunicado de Yale.

Por todo esto, expertos en salud pública como Andy Slavitt, exasesor en materia de salud del expresidente Barack Obama, ven en esta iniciativa una gran promesa. “Rara vez soy tan entusiasta, pero esto podría cambiar las reglas de juego en la lucha de la pandemia”, dice en un hilo de Twitter donde explica las grandes ventajas de este método de testing.

“El rasgo más importante del testing es la cadencia: con cuánta frecuencia podemos hacer la prueba a las personas. A 10 dólares por test, puedes hacerles la prueba cada día o cada par de días”, explica en la red social. Una ventaja clave para la reapertura, sobre todo ahora en las puertas del regreso a clases.

“Tener este tipo de pruebas y poder usarla a gran escala permite mucho entender cuál es el panorama y tener una planificación estratégica a futuro de lo que está pasando con el coronavirus”, explica a Noticiero Univision, el médico pediatra Ilan Shapiro.

Las pruebas de detección son la única manera de identificar a las personas infectadas y, en consecuencia, a sus contactos para que se aíslen y no contagien a más gente. Esto es fundamental en cualquier epidemia y sobre todo ahora cuando estamos ante un virus sumamente contagioso que además se transmite sin que necesariamente haya síntomas presentes.

De hecho, este método de prueba de saliva está indicado para personas asintomáticas y está disponible de inmediato.

Un aporte desinteresado

Yale ha prometido que su prueba será de fuente abierta, de modo que otros laboratorios puedan usarlo y adaptarlo. Se trata de una iniciativa completamente filantrópica por parte de ellos y de la NBA: no pretenden comercializarla ni reciben ganancias por su desarrollo (lo que no implica que luego otros laboratorios quieran lucrarse a su costa).

“Uno podría imaginarse a alguien recibiendo aprobación para un test que cuesta 4 dólares e intentando cobrar 100. ¿Cómo prevenimos esto? La presión pública y concientizar a la población es parte de ello. Esto debe ser el comienzo de muchos nuevos tests de alta calidad y bajo costo”, advierte Slavitt.

¿Será realmente este nuevo protocolo de pruebas diagnósticas el nuevo ticket para retomar un atisbo de normalidad? Está por verse, pero es posible que sí.

 

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