La medida busca evitar una crisis en el sector inmobiliario y de viviendas, ante la imposibilidad de numerosos estadounidenses de afrontar sus alquileres y pagos hipotecarios por el impacto económico causado por la pandemia de COVID-19

Una de las facetas más significativas de la crisis económica causada por la pandemia de COVID-19 en los Estados Unidos tiene que ver con la enorme cantidad de personas incapaces de afrontar sus alquileres y pagos hipotecarios.

Con el objetivo de evitar que millones de estadounidenses se queden sin hogar, y además evitar una crisis extendida en el sector de bienes raíces, la administración de Joe Biden anunció este martes la extensión hasta finales de junio de la moratoria de indulgencias hipotecarias y ejecuciones.

De esta manera, quienes estén demorados con sus pagos podrán inscribirse en el programa federal para evitar que sus viviendas sean ejecutadas por los bancos. El beneficio puede extenderse inclusive hasta fin de año, porque el programa otorga seis meses adicionales a quienes se comprometan a buscar un modo de pago.

El anuncio es una extensión de un plan implementado por la administración de Donald Trump en marzo de 2020, el cual se ha ido extendiendo durante un año. Uno de los 17 decretos que Biden firmó en su primer día como presidente había extendido el programa hasta marzo de este año. Hoy la noticia es que durará hasta al menos el 30 de junio.

El departamento de Viviendas y Desarrollo Urbanístico, junto al departamento de Asuntos de Veteranos y el departamento de Aagricultura desarrollaron el programa para que ayude a la mayor cantidad de estadounidenses posible. Según la Casa Blanca, el 70 por ciento de las actuales hipotecas de viviendas de casas de familia estarían cubiertas bajo esta moratoria.

Actualmente hay 2,7 millones de propietarios inscritos en la moratoria. Se calcula que hasta 11 millones podrían beneficiarse con el programa. Si bien este se ejecuta a través de cada banco u organismo de crédito de manera individual, la orden federal alcanza a todos los prestamos hipotecarios en el país.

Pero el problema no son solamente aquellos que no están pudiendo pagar sus hipotecas, sino las millones de personas que tampoco están en condiciones de afrontar el alquiler. Según datos otorgados por la Casa Blanca, 1 de cada 5 inquilinos está en esa condición.

El gobierno federal otorgó en diciembre USD 25 mil millones a las municipalidades de todo el país para que sean utilizados en programas de asistencia para el pago de las rentas. Ciudades como Miami, por ejemplo, recibieron 14 millones de dólares para dicho alivio.

La ciudad del sol anunció hoy que con ese dinero entregarán hasta un año de renta y pago de servicios (como la energía eléctrica) a familias que hayan perdido sus empleos, o visto sus ingresos disminuidos, como consecuencia de la pandemia.

Quienes califiquen podrán recibir hasta 24 mil dólares por un año para evitar ser desalojados. Los requisitos indican que tienen que ser residentes de la ciudad, demostrar pérdida o disminución de ingresos durante la pandemia tener ingresos no excedan el 80 por ciento de la media de la ciudad (en una familia de 4 personas representa menos de 73.100 dólares al año). Tendrán prioridad aquellos que lleven al menos 90 días sin pagar su alquiler. La idea es no solo ayudar a los inquilinos, sino también a los propietarios, que a su vez están atrasados con hipotecas propias por no cobrar los alquileres.

 

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