Mako y Kei Komuro estuvieron bajo la lupa durante todo su noviazgo y sobrellevaron críticas hasta el día de su boda. A él lo acusaron de querer casarse con ella por interés y de no ser digno de una princesa japonesa.

Sin ceremonia televisada ni beso en el balcón, la princesa Mako se casó el martes en Japón con su novio de la universidad, perdiendo así su estatus real al desposar a un plebeyo.

Tras un noviazgo muy criticado por muchos japoneses, la sobrina del emperador Naruhito y Kei Komuro, abogado graduado en Nueva York, se casaron sin pompa alguna. Un empleado de la Agencia del Palacio Imperial presentó sus documentos a una oficina de registro civil, reportó The Washington Post.

Como salidas de un cuento de hadas: ellas son las princesas de la vida real

La boda y pérdida de estatus real de Mako trajo de nuevo a la palestra la crisis de la sucesión al trono en Japón, atizada por el hecho de que la Ley de la casa imperial no permite a las mujeres dirigir la monarquía y pierden su estatus real al casarse con plebeyos, según información del diario The New York Times.

En vez de una glamurosa despedida bajo una lluvia de arroz, Mako y su esposo solo ofrecieron una conferencia de prensa horas después de casados. Ella lució un vestido verde pastel y perlas, mientras que él vistió un traje azul oscuro.

Mako y Kei, ambos de 30 años, estuvieron bajo la lupa durante todo su noviazgo y sobrellevaron críticas hasta el día de su boda, cuando un grupo de gente protestó en las calles por su unión.

A Kei lo acusaron de querer casarse con Mako por interés, de no ser digno de una princesa y hasta de regresar de Estados Unidos para la boda con el pelo largo recogido como cola.

“Reconozco que hay distintas opiniones sobre nuestro matrimonio. Muchas disculpas a quienes les causamos problemas. Estoy agradecida con quienes han estado preocupados en silencio por nosotros, o aquellos que siguen apoyándonos sin dejarse confundir por información sin base”, dijo la sobrina del emperador.

Mako, sin embargo, dejó en claro que ama a su esposo.

“Kei es una persona irremplazable para mí. Y para ambos, el matrimonio era una decisión necesaria en nuestras vidas para proteger nuestro amor”, dijo Mako, quien ya no puede usar el título de princesa.

Las críticas magnificadas por las redes sociales fueron tantas y tan mordaces que dejaron a Mako con síntomas de estrés postraumático, según dijo el palacio.

“Amo a Mako”, dijo Kei. “Me gustaría pasar el resto de la única vida que tengo con la persona que amo”.

Para atenuar las críticas, Mako rechazó los 1.35 millones de dólares que el gobierno ofrece a los miembros de la familia real que pierden su estatus de realeza. La pareja también pagó por los costos de la conferencia de prensa.

Mako y Kei, quienes se conocieron cuando estudiaron en la Universidad Internacional Cristiana, en Tokio, planean mudarse a Nueva York, donde él trabaja en una firma legal. La sobrina del emperador tiene un posgrado en estudios de galerías y museos de arte de la Universidad de Leicester, en Gran Bretaña.

Kei le propuso matrimonio hace ocho años y continuaron con una relación de larga distancia. Ella se mudó a Inglaterra a estudiar su maestría, mientras que él se mudó a Estados Unidos a estudiar derecho en la Universidad Fordham, en Nueva York.

La exprincesa, que ahora se llama Mako Komuro, dijo que no tiene planes de dar entrevistas y que “solo esperaba llevar una vida tranquila en mi nuevo ambiente”.

La familia real japonesa tiene solo tres herederos al trono: Akishino, de 55 años, hermano del emperador Naruhito y padre de Mako; Hisahito, de 15 años, hermano de Mako; y Masahito, tío del emperador, de 85 años.

Los posibles hijos de Mako ya no están considerados para la sucesión al trono.

 

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