La iniciativa para destituir al gobernador Newsom fue lanzada por la derecha trumpista. Hay 46 contendientes y grandes donaciones de multimillonarios conservadores

Cuando unos cuantos multimillonarios seguidores del ex presidente Donald Trump decidieron poner mucho dinero para intentar destituir al gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, se produjo una estampida de candidatos para sustituirlo. Se presentaron 135. Finalmente quedaron 46 en la boleta con la que sufragan hoy los californianos. Son de una variedad excepcional, van desde un empresario que alquiló un oso para impresionar en los actos hasta Caitlyn Jenner, el ex campeón olímpico, parte de la familia de las famosas hermanas Kardashian, que hace tres años eligió ser mujer, y la influencer Angelyne, que reparte volantes por las calles de Los Angeles a bordo de su espléndido Corvette rosa. Hay otros más serios y, ciertamente más aburridos, aunque las tendencias marcan que Newsom tiene buenas posibilidades de mantener su puesto.

Las dos preguntas que se les presentan a los californianos en las boletas son sencillas: ¿El gobernador Gavin Newsom debe ser destituido de su cargo? Y si es así, ¿quién debería ocupar su lugar? 22 millones de personas están habilitadas a responder. La mayoría ya lo hizo y enviaron las boletas por correo o las depositaron en uno de los buzones especiales repartidos por todos los barrios. Y si prefieren hacerlo a la manera más tradicional, también pueden introducir la boleta en una urna en forma personal. La televisión local habla de que muchos californianos aún no entienden por qué deberían destituir al gobernador, y por esa razón no voten. Paradójicamente, es lo que más perjudicaría a Newsom. Lo del Covid, casi no se menciona como factor electoral.

La elección es importante. California es la quinta economía del mundo. Logró ese puesto en 2017 tras un crecimiento del 3,4% de su PBI (127.000 millones de dólares). Quedó apenas por detrás del conjunto de Estados Unidos (19,4 billones de dólares), China (12 billones), Japón (4,87 billones) y Alemania (3,68 billones). California superó el PIB de Francia en el ejercicio de 2015. En 2012, la economía del Estado Dorado había sobrepasado las de Rusia y Brasil. Contribuye el 14% del PBI estadounidense y tiene una renta per cápita de 76.500 dólares. Una potencia que requiere estabilidad y que si bien ya fue gobernada por actores de Hollywood, en este 2021 parecería necesitar imperiosamente la mano de políticos experimentados.

No hubo un hecho en concreto para destituir a Newsom. Inicialmente, los republicanos que lanzaron el proceso revocatorio lo hicieron porque el gobernador se había convertido en uno de los opositores más acérrimos a las políticas de las Administración Trump. Luego, sumaron otras causas como la pena de muerte. Pero todo era en ese momento ampliamente visto como una iniciativa sin posibilidad de prosperar. Luego, dos factores en particular impulsaron la campaña: un juez concedió más tiempo a los líderes de la revocatoria para reunir firmas debido al confinamiento por la pandemia; y la creciente frustración entre algunos californianos por las restricciones sanitarias. Todo llegó a su punto álgido cuando Newsom fue visto cenando con un grupo de empresarios en un costoso y exclusivo restaurante del Valle de Napa sin ninguna protección por el Covid. Newsom había sido uno de los principales defensores del uso de mascarillas y de permanecer en casa.

A partir de ese momento, pasó a ser una puja por el manejo de la pandemia. Los trumpistas presionaron para levantar las restricciones y sumaron adherentes cuando se prolongó el cierre de las escuelas. También la denuncia de un supuesto fraude cometido con las ayudas al desempleo por la pandemia. Y a partir de ahí, se subieron al carro muchos otros sectores sociales como los que protestan por la falta de vivienda o el alto costo de la vida que está expulsando a los californianos hacia otros estados.

Los aliados demócratas de Newsom denuncian que todo esto esconde la verdadera intención de un intento de toma de poder antidemocrática de la extrema derecha trumpista que, de otro modo, nunca vería a un republicano elegido para el cargo estatal más importante de California. Y también señalan que la razón fundamental por sacarse de encima a Newsom es que cuenta con el poder para nombrar al sustituto de la legendaria senadora demócrata Dianne Feinstein. De esa manera, llegaría al Capitolio otro demócrata liberal que podría bloquear cualquier intento de boicot a las medidas del gobierno del presidente Joe Biden.

La campaña por la destitución está financiada principalmente por multimillonarios conservadores. Geoff Palmer, promotor inmobiliario del sur de California y partidario trumpista de la primera hora, por ejemplo, donó más de un millón de dólares. John Kruger, un defensor de las escuelas autónomas del condado de Orange que se opuso a las restricciones a las ceremonias religiosas durante la pandemia, donó 500.000 dólares. También figuras nacionales como Mike Huckabee, el ex gobernador de Arkansas. Y recibió una gran contribución de un mánager de fondos de riesgo de Silicon Valley, Chamath Palihapitiya, quien antes había contribuido sólo a políticos y causas demócratas.

La oposición a la destitución y el apoyo a Newsom está constituida mayoritariamente por los millonarios liberales demócratas de Hollywood. El fundador de Netflix, Reed Hastings, donó 3 millones de dólares, así como actores como George Clooney y Gwyneth Paltrow. También los sindicatos de profesores, guardias de prisiones, trabajadores de la salud y otros empleados públicos. Y las organizaciones empresariales como la Asociación de Agentes Inmobiliarios de California y las cámaras de comercio. También se oponen a la destitución de Newson las páginas editoriales de los principales periódicos californianos: Los Angeles Times, San Diego Union-Tribune, Mercury News, San Francisco Chronicle y Sacramento Bee. El principal argumento que esgrimen es que no hay temas de corrupción o morales que justifiquen esta movida que le cuesta al estado más de 276 millones de dólares cuando apenas falta un año para que haya nuevas elecciones.

Los oponentes más fuertes que confronta Newsom son el exalcalde de San Diego, Kevin Faulconer, considerado un republicano moderado, y Kevin Kiley, asambleísta estatal republicano y frecuente antagonista del gobernador. El ex congresista, Doug Ose, dejó de hacer campaña y declaró su apoyo a Kiley tras sufrir un ataque al corazón. Y es el locutor de radio conservador, Larry Elder, quien surgió como favorito casi de la noche a la mañana, aprovechando el reconocimiento nacional de su nombre que está congregando el apoyo de la extrema derecha.

California está siendo golpeada duramente por los incendios forestales y hay indicios de que está próxima a sufrir una nueva ola de Coronavirus en la variante Delta. Esta elección llega en el peor momento posible. La incógnita está en si la base demócrata, ampliamente mayoritaria en el estado desde hace décadas, está haciendo el esfuerzo de participar y defender a su gobernador o si los republicanos trumpistas consiguen la oportunidad de gobernar un estado que no podrían conseguir por el voto popular.

 

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