«Físicamente, me siento bien. Emocionalmente, varía. Venir a los Juegos y ser la principal estrella no es algo fácil», admite la gimnasta, que está rompiendo uno de los tabúes más dañinos del deporte.

Simone Biles sabía que llevaba mucho peso encima cuando entró en el Centro de Gimnasia Ariake de Tokio el martes. Como líder del equipo olímpico de Estados Unidos, cargaba con las esperanzas de revalidar la medalla de oro de su país. Como la mejor gimnasta de todos los tiempos, cargaba con las expectativas de volver a dominar la competición. Como gran defensora de las mujeres deportistas, cargaba con la presión de hacer que sus fans se sintieran orgullosas. O como dijo el lunes, llevaba «el peso del mundo» sobre sus hombros. Y lo hacía parecer fácil. Hasta que dejó de serlo.

Al tomar la inesperada decisión de abandonar el martes la final por equipos, Biles reconoció la tremenda presión a la que se ha enfrentado como «principal estrella de los Juegos Olímpicos» y contó que necesitaba centrarse en su salud mental.

«También tenemos que centrarnos en nosotros mismos, porque al fin y al cabo también somos humanos», dijo Biles, «tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo, en lugar de salir a hacer lo que el mundo quiere que hagamos».

Biles, cuatro veces campeona olímpica, reveló que no se encontraba en el estado mental adecuado para continuar la competición.

«Físicamente, me siento bien», explicó al programa TODAY de la cadena NBC después de retirarse. «Emocionalmente, eso varía según el tiempo y el momento. Venir aquí a los Juegos Olímpicos y ser la principal estrella no es algo fácil. Así que lo estamos gestionando día a día y ya veremos», apuntó.

La sincera confesión de Biles, que sigue los pasos de la tenista Naomi Osaka este año de retirarse de los torneos de Roland Garros y Wimbledon para proteger su salud mental, volvió a poner el foco de la atención mundial en este tema, a menudo tabú, en el deporte.

«Espero que la gente se sienta identificada y entienda que está bien no estar bien, y que está bien hablar de ello. Hay gente que puede ayudar, y normalmente hay luz al final de cualquier túnel», escribió en la revista Time.

Biles afirmó, de hecho, haberse sentido inspirada por Osaka y que, a todos los que luchan por sobreponerse a algo, les diría que prioricen sus propias necesidades.

«Poned la salud mental en primer lugar, porque si no lo hacéis, no vais a disfrutar de vuestro deporte y no vais a tener tanto éxito como queréis. Así que a veces está bien incluso no participar en las grandes competiciones para centrarte en ti mismo, porque eso demuestra lo fuerte que eres realmente como competidor, en lugar de limitarte a luchar», dijo.

Los atletas olímpicos compiten este año en circunstancias extremadamente inusuales. Se enfrentan a un mayor aislamiento, ya que los Juegos se celebran mientras el mundo sigue inmerso en la pandemia del coronavirus. Y como Tokio se encuentra en estado de emergencia, la presencia de espectadores ha sido prohibida en la mayoría de pruebas.

«Han sido realmente estresantes estos Juegos Olímpicos», contó Biles, «en general, el hecho de no tener público es un factor muy importante. Ha sido una semana muy larga. Ha sido un largo proceso olímpico. Ha sido un año largo. Así que hay muchas variables diferentes, y creo que estamos un poco estresados. Deberíamos estar aquí divirtiéndonos, y a veces no es así».

Después de que el equipo de Estados Unidos cometiera algunos errores durante las rondas de clasificación, Biles escribió el lunes en Instagram que se sentía «como si tuviera el peso del mundo sobre mis hombros a veces».

«Sé que hago parecer que la presión no me afecta, pero ¡maldita sea, a veces es duro! Las Olimpiadas no son una broma!», escribió.

La doctora Leela R. Magavi, psiquiatra que ha trabajado con frecuencia con estudiantes y atletas profesionales, explicó que las expectativas sociales de los aficionados, los medios de comunicación y otros sectores de la sociedad pueden hacer que los deportistas sientan que «cada paso que dan será significativamente escrutado, y este tipo de presión es tan severa» que pueden tener problemas incluso para concentrarse en sus actividades cotidianas.

Magavi apuntó a que los atletas como Biles, «que tienen tal importancia» y son «esencialmente el símbolo y la representación de un país», pueden tener tanta ansiedad anticipatoria y enfrentarse a una presión tan enorme para ser perfectos y no flaquear nunca, que «de esta manera pierden esa pasión por el deporte, que fue la razón por la que comenzaron a practicarlo”.

La especialista elogió a Biles por priorizar su salud mental por encima de las «expectativas sociales». «Realmente hace falta valor y fuerza emocional», subrayó.

Biles recibió una avalancha de apoyo tras su retirada.

La exgimnasta del equipo de Estados Unidos Aly Raisman dijo que es importante «pensar en cuánta presión ha habido sobre ella, y sólo hay un límite que alguien pueda soportar.»

«Ella es humana y creo que a veces la gente se olvida de eso, y Simone, al igual que todos los demás, lo está haciendo lo mejor que puede», afirmó.

«También estoy pensando en el impacto mental que esto tiene que tener en Simone», continuó Raisman. «Es mucha presión y he estado observando cuánta presión ha habido sobre ella en los meses previos a los Juegos, y es simplemente devastador. Me siento muy mal», señaló.

En la rueda de prensa del martes, Biles dijo que sabía que tenía que dar un paso atrás para «trabajar en mi conciencia» y dar a sus compañeras de equipo la oportunidad de tomar el relevo, para no perjudicar sus opciones de medalla.

Compitió en la primera rotación del equipo en el salto de potro, pero no ejecutó la figura que tenía previsto. En lugar de realizar un salto mortal con 2,5 giros, solo hizo 1,5 piruetas, además de necesitar apoyar un pie al frente por no aterrizar correctamente.

«No quería arriesgar una medalla para el equipo», dijo sobre su decisión de retirarse. «Han trabajado demasiado para eso, así que decidí que esas chicas tenían que entrar y hacer el resto de la competición», explicó.

Su abandono fue decisivo para que Estados Unidos no se llevara el oro. Biles, Jordan Chiles, Sunisa Lee y Grace McCallum finalmente se alzaron con la plata, mientras que el equipo del Comité Olímpico Ruso el oro. La gimnasta conquistó cinco medallas en Río 2016, de las cuales cuatro fueron oros

 

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