El número de muertos por el huracán Dorian en las Bahamas subió a 50 este lunes, según las autoridades. El ministro de Salud, Duane Sands, confirmó el último recuento de muertes, de 44 el domingo. Miles de personas siguen desaparecidas, y se estaban realizando esfuerzos de ayuda en las islas arrasadas.

Cuarenta y dos cuerpos han sido encontrados en Abaco y ocho recuperados en Gran Bahama, dijo Anthony Ferguson, comisionado de la Real Policía de Bahamas. «La situación es bastante grave», dijo el estudiante universitario Kristoff Strachan en Gran Bahama a MSNBC por teléfono durante el fin de semana. «Son muchas las personas que intentan salir», añadió.

Los equipos de rescate iban de puerta en puerta y los helicópteros de la Guardia Costera de EE UU evacuaban a los residentes con heridas graves. Un crucero de Bahamas transportó a más de 1,100 bahameños a los Estados Unidos, y la Aduana y Protección Fronteriza entregó alimentos y agua en helicóptero.

El presidente de EE UU, Donald Trump, rechazó este lunes la idea de permitir que los bahamenses ingresen a Estados Unidos después de la tormenta, no mucho después de que el jefe interino de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, en sus sigas en inglés) dijera que valía la pena considerarlo.

Trump, dijo hoy que su país tiene que tener «cuidado» a la hora de acoger a refugiados que están llegando al país desde las Bahamas tras el paso del huracán Dorian por esas islas, porque entre ellos podría haber «gente muy mala» y pandilleros.

«Tenemos que tener mucho cuidado. Todo el mundo necesita tener una documentación completamente apropiada, porque las Bahamas han tenido algunos problemas tremendos con gente que iba a las Bahamas y que se suponía que no debían estar allí», dijo Trump en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca.

«No quiero permitir que gente que se suponía que no tenía que estar en las Bahamas venga a los Estados Unidos, incluida alguna gente muy mala y algunos miembros de bandas criminales muy malas», agregó.

En Gran Ábaco, la devastación de la tormenta fue evidente con barcos destrozados, casas aplastadas y líneas eléctricas caídas. En un aeropuerto en Marsh Harbour, docenas de refugiados haitianos abordaron un vuelo de Delta a Nassau, la capital de Bahamas, el domingo por la mañana. Muchos habían huido de su isla natal después del terremoto de 2010, estableciéndose en un vecindario de Marsh Harbour muy afectado conocido como el «Mudd». «La ropa que llevo puesta, eso es todo lo que tengo», dijo un migrante, Joseph Farine, de 69 años. «Todo se ha ido», afirmó.

El huracán llegó a alcanzar la categoría 5 y tuvo vientos sostenidos máximos de 185 millas por hora, ráfagas que superaron las 200 millas por hora y una marejada ciclónica que alcanzó casi dos docenas de pies. Dorian ha sido el huracán más poderoso registrado que haya golpeado las Bahamas, e impactó directamente a las islas Abaco y Gran Bahama.

Ahora se desvanece poco a poco en el Atlántico canadiense tras 16 días en los que atravesó el Caribe y la costa este de EE UU y Canadá. El centro del ahora ciclón post-tropical continuará moviéndose por el Atlántico este martes, sin embargo, el Centro Nacional de Huracanes ya no emitirá más reportes sobre este ciclón, el segundo de la temporada atlántica, después de Barry.

 

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