La oposición denuncia graves conflictos de intereses. Además, la Casa Blanca anticipó que «no se hablará de cambio climático».

La próxima cumbre del G7, prevista para 2020 en Estados Unidos, se llevará a cabo en uno de los clubes de golf del presidente Donald Trump en Florida, el Trump National Doral Club, dijo el jueves su jefe de gabinete, Mick Mulvaney

La idea, que el propio Trump defendió abiertamente durante el último G7 en Biarritz, Francia, provocó una ola de críticas y preguntas sobre posibles conflictos de interés.

«No es el único lugar posible, pero es el mejor», afirmó Mulvaney en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. El magnate compró el lugar en 2012 y en internet lo promociona como un «oasis tropical» que ofrece más de 600 habitaciones, incluidas dos «suites presidenciales» y un gran salón de baile bautizado «Donald J. Trump».

«Hemos utilizado los mismos criterios que los usados por las administraciones anteriores» para la organización de cumbres, aseguró, precisando que se habían estudiado 12 opciones. «Es un sitio formidable», había afirmado Trump en Biarritz.

«Tiene un área considerable, cientos de hectáreas, por lo que podemos realizar cualquier evento en el lugar», agregó. «Está justo al lado del aeropuerto (…) y cada delegación puede tener su propio edificio», detalló.

Minimizando cualquier cuestionamiento ético o legal, Trump había asegurado que con la cumbre no percibiría «nada» de ganancias. «No me importa ganar dinero», agregó, repitiendo un argumento que esgrimió varias veces según el cual la presidencia lo llevó, más bien, a reducir su fortuna. Pese a ello, apenas asumió duplicó la cuota anual de la membresía en su club de Mar a Lago, donde recibió a varios líderes.

Denuncias de conflicto de intereses por el G7

El presidente del Poder Judicial de la Cámara de Representantes, Jerry Nadler, declaró a CNN que “la decisión de Doral refleja quizás la primera instancia públicamente conocida en la que los gobiernos extranjeros estarían obligados a pagar los negocios privados del presidente Trump para realizar negocios con Estados Unidos», dijo Nadler.

«Este es un conflicto de intereses porque se va a beneficiar con el resultado de esto. De hecho, si fuera un empleado federal que no sea el presidente de Estados Unidos, sería un delito participar en esta actividad», afirmó pro su parte El ex director de la Oficina de Ética del Gobierno de la Casa Blanca, Walter Shaub.

El cambio climático, fuera de la agenda de la cumbre
La elección del lugar no es la única polémica en esta cumbre del G7. Según adelantó Mulvaney, «el tema del cambio climático no estará en la agenda» del encuentro entre líderes de las potencias.

Trump, un escéptico del clima, retiró a su país del acuerdo de París y tomó distancia de todas las iniciativas de combate al calentamiento global en las principales citas internacionales. De hecho, en la última cumbre en Biarritz, donde el tema fue central en medio de la crisis por los incendios en la Amazonia y de las crecientes movilizaciones mundiales de jóvenes, Trump arguyó problemas de agenda para saltarse una reunión sobre el cambio climático.

 

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